La “revancha” de la ganadería pone a prueba a la industria frigorífica

Daniel Urcía, presidente de FIFRA, analiza en Cadena de Valor TV el impacto del gran año de la producción ganadera sobre el negocio industrial y las perspectivas del frente exportador.

Luego de un 2025 que muchos analistas califican como el año de la revancha para la producción ganadera, la industria frigorífica transita un escenario más complejo. Si bien la recomposición del precio de la hacienda mejora los incentivos productivos y abre expectativas de crecimiento a mediano plazo, el impacto sobre los márgenes industriales, los costos y la competitividad plantea desafíos relevantes de cara a 2026.

Así lo planteó Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), al analizar el balance del año y las perspectivas del sector.

Según explicó, los valores actuales de la hacienda se ubican en niveles históricamente altos, incluso superando techos de referencia en algunas categorías. “Eso es lo que alienta a que haya producción ganadera de futuro”, señaló, al destacar que tanto la cría como el engorde a corral encuentran hoy mejores condiciones relativas, aun con matices en la relación ternero–gordo cuando no hay recría intermedia.

Uno de los indicadores más claros del cambio de ciclo es la evolución de la faena. Urcía advirtió que ya se observan señales de retención, particularmente en novillitos y vaquillonas de dos dientes, lo que responde tanto a la preservación de futuras madres como a la decisión de agregar más kilos. Este proceso, que estuvo parcialmente demorado por la incertidumbre política y económica asociada al año electoral, comienza a consolidarse y anticipa un 2026 con menor faena.

“Venimos de un stock disminuido y todos sabemos que para que crezca el stock hay que retener hacienda, y eso implica necesariamente menor faena, tanto para consumo como para exportación”, explicó.

Un buen año ganadero, pero con márgenes ajustados

Desde la óptica industrial, el balance del año muestra claroscuros. La faena total cerrará en niveles similares a los de 2024, pero con un menor volumen exportado. Sin embargo, la mejora en los precios internacionales permitió sostener el valor de las exportaciones, aunque ese mayor ingreso se trasladó casi íntegramente al precio de la hacienda.

A esto se sumó un fuerte incremento de los costos, en un contexto de reordenamiento de precios relativos. “Hoy tenés empresas exportadoras que están cumpliendo contratos a pérdida porque, aun con mejores precios internacionales, la relación con el valor de la hacienda no cierra”, advirtió Urcía. Si bien estos resultados se analizan de manera anualizada y no operación por operación, el presidente de FIFRA fue claro: “No se puede perpetuar en el tiempo una situación de pérdida; en algún momento hay que corregir”.

En ese marco, anticipó que enero podría mostrar una baja en los precios de la hacienda, tanto por el enfriamiento estacional del consumo tras las fiestas como por la necesidad de recomponer márgenes en la exportación. Ese ajuste podría trasladarse al valor de la media res y, eventualmente, al consumidor.

Competencia, consumo y señales de alerta

Otro factor clave para la industria es el nuevo escenario del consumo interno. La carne vacuna convive hoy con proteínas alternativas plenamente incorporadas a la dieta argentina, como el pollo y el cerdo, que presentan diferencias de precios significativas. Esta competencia limita la capacidad de traslado de costos y condiciona la rentabilidad del negocio frigorífico.

Además, Urcía alertó sobre el impacto de la competencia desleal en un contexto de márgenes estrechos. “El que no tiene el personal en blanco o no paga impuestos le hace la vida imposible al que cumple”, afirmó, y reconoció que ya se escuchan “ruidos” financieros en algunas empresas. Problemas de competitividad que antes quedaban disimulados por la inflación hoy quedan expuestos, y no todos tendrán solución: “El mercado va a marcar el futuro de algunas empresas”.

Entrevista a Daniel Urcía en Cadena de Valor TV

Exportaciones: expectativas positivas, pero con límites

De cara a 2026, el escenario exportador presenta oportunidades, aunque también condicionantes. Pese al ruido global generado por salvaguardias, exigencias ambientales y vaivenes arancelarios, Urcía destacó el potencial de la ampliación de la cuota de 80.000 toneladas con Estados Unidos y la posibilidad de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que aumente volúmenes y reduzca aranceles.

“Eso genera muy buenas expectativas”, sostuvo, aunque aclaró que el contexto sería óptimo con un stock más cercano a los 60 millones de cabezas y no a los actuales 51 millones. “No se puede pedir todo”, concluyó.

Así, mientras la ganadería inicia un nuevo ciclo de crecimiento impulsado por precios y expectativas, la industria frigorífica enfrenta el desafío de adaptarse a un escenario de menor oferta, costos elevados y una competencia cada vez más exigente, donde la eficiencia y la formalidad serán claves para sostenerse en el tiempo.