La Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas informó que en el primer semestre la demanda interna equivalió a 380 huevos per cápita por año.
De acuerdo con el relevamiento difundido por la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el consumo de huevo entre enero y junio en Argentina alcanzó un récord histórico, con un promedio equivalente a 380 unidades per cápita por año, mientras que la producción se situó en 384 unidades.
CAPIA indicó que ambas situaciones implican «un récord dentro de la historia argentina; dicho logro se consiguió gracias al compromiso diario y permanente de los productores de nuestro país con la producción sustentable y amigable a las buenas prácticas”.
La incorporación de tecnología, la ampliación y construcción de nuevas granjas y la adopción de sistemas de manejo más eficientes fueron claves para impulsar la productividad ya que, en total, Argentina produce más de 18.000 millones de huevos al año, abasteciendo con eficiencia al mercado interno y exportando a más de 65 destinos.
Así, CAPIA enumeró que el sector cuenta con casi 60 millones de ponedoras, generando más de 30.000 empleos directos e indirectos en 18 provincias, con una facturación superior a los U$S 2.200 millones y con exportaciones que alcanzan los 50 millones de dólares. Como dato, en el país se producen 571 huevos por segundo.
A pesar de la fuerte demanda y de la suba de los insumos, CAPIA subrayó que los productores no trasladaron esos aumentos al precio final. Por el contrario, gracias al crecimiento de la oferta desde fines de abril hasta la actualidad, los valores pagados al productor han bajado entre un 20% y un 30%.
Esta tendencia descendente se reflejó en el consumo: en muchos puntos de venta, la baja llegó rápidamente al consumidor final. Así, el precio promedio de un maple de 30 unidades pasó de $9000 en abril-mayo a $6500 en agosto.
Por último, la entidad sostuvo que este escenario es resultado de una estrategia productiva que combina inversión, eficiencia y compromiso social. “El compromiso innegociable con el país y con la mesa de los argentinos nos desafía a producir más, mejor y a precios accesibles, sin dejar de lado las buenas prácticas”, indicó.