Un informe de Coninagro muestra el deterioro que tuvo el cereal en la capacidad de compra respecto a insumos y servicios. La logística es el costo más alto ya que el transporte se lleva el 21% del valor del cereal
Un nuevo informe de CONINAGRO, puso en evidencia el impacto negativo que viene teniendo la baja del precio del trigo con respecto a la relación del insumo producto. Dicho informe destaca el deterioro significativo, sobre todo en la logística, en donde los fletes tienen una incidencia primordial y que alcanzaron máximos históricos.
Para un recorrido de 300 km, el costo del transporte se lleva el 21% del valor del trigo, la cifra más alta registrada en los últimos años. Asimismo, el poder de compra del cereal frente al combustible cayó drásticamente, ya que, en comparación con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita hoy un 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil, evidenciando un retroceso en la competitividad.
La baja en los precios del cereal profundizó este escenario. En términos interanuales, el trigo perdió 10% de poder de compra frente a la urea y cayó 5% respecto del gasoil. Si bien los bienes de capital muestran una leve mejora en el corto plazo (-3%), en una mirada de mediano plazo el deterioro del poder adquisitivo del trigo sigue siendo significativo, con una pérdida del 35%.
La campaña 2025/26, con cosecha récord en Argentina, convive con un contexto de precios internacionales deprimidos que terminó afectando las principales relaciones insumo-producto del cultivo, tanto en la comparación interanual como frente a los promedios históricos.
Al analizar los últimos cinco años, los mayores impactos se observan en los costos de transporte y laborales, que aumentaron 57%. También se encarecieron inversiones como inmuebles (+10%) y camionetas (+18%), limitando la capacidad de reinversión del productor.
El análisis del poder de compra de los granos frente al promedio de cinco campañas muestra un panorama mixto. El trigo logró mejorar su relación con algunos rubros, como glifosato, DAP, urea, inmuebles urbanos y rurales, camionetas y construcción. En contraste, perdió poder de compra frente afletes, maquinaria, hacienda, salario del empleado rural y semillas, que siguen absorbiendo una mayor proporción del valor del cereal.
Desde la entidad señalan que el panorama general muestra una mejora gradual mes a mes, con relaciones algo más favorables respecto de la campaña pasada. Sin embargo, el promedio de las últimas campañas todavía refleja un marcado deterioro del poder adquisitivo.
Las relaciones continúan siendo desfavorables para la compra de maquinaria, la adquisición de semillas y costos clave como fletes y remuneraciones laborales, mientras que aparecen indicadores más positivos en la compra de inmuebles rurales o urbanos y en algunos insumos como el glifosato.