El empresario y referente de la cadena láctea analizó el potencial de la actividad tras la quita de retenciones, la liberación de precios y propuso bajar el IVA al 10,5% como medida puente.
La cadena láctea argentina cuenta con un potencial estructural capaz de transformar la economía de las regiones productivas, aunque requiere reformas de fondo para consolidar su competitividad internacional. El empresario y referente sectorial Flavio Mastellone se refirió a los ejes de un escrito dirigido al presidente de la Nación, donde detalló las urgencias impositivas, logísticas y tecnológicas que condicionan el despegue definitivo de la actividad.
Mastellone, cuyo apellido que está estrechamente ligado a la historia de la lechería argentina, comenzó manifestando su agradecimiento hacia la gestión de gobierno actual, destacando dos decisiones iniciales como pilares para la recomposición de la actividad: la eliminación de las retenciones a los lácteos a través del decreto número nueve y la liberación de los precios de mercado, un contexto comercial que el sector no experimentaba desde hacía muchos años.
Al describir la coyuntura impositiva, Mastellone advirtió que la presión fiscal actual fomenta distorsiones comerciales severas a lo largo de todos los eslabones:
- Estructura de costos: Cada producto lácteo que adquiere el consumidor final posee un 40% de componente impositivo.
- Marginalidad: Como consecuencia directa de esta presión tributaria, la cadena registra un índice de marginalidad que supera el 30%.
- Desigualdad de IVA: A diferencia de otras actividades de la agricultura o el agro, la leche se encuentra gravada con una alícuota del 21% de IVA.
Ante este panorama, y mientras se proyecta la implementación de una reforma tributaria integral, el empresario propuso una alternativa de aplicación inmediata. “¿Por qué no se evalúa bajar el IVA al 10,5%? Sería una medida puente para que los productos sean más accesibles a la gente y para que el productor también tenga un IVA del 10,5%”, sugirió.
Con 61 años de trayectoria ligada a la producción lechera, la industria y el transporte, Mastellone proyectó que la Argentina está en condiciones de duplicar su volumen de producción en los próximos años. Sin embargo, además del tratamiento impositivo, advirtió que el Estado y los privados deben monitorear con rigurosidad el material genético importado.
“Veo que hay material genético ingresando al país que no tiene la trazabilidad que me gustaría. Hay que mirar este material genético que viene de Estados Unidos; tengo algún reparo y no quiero que dentro de cinco años nos pase como el scrapie de las ovejas”, alertó, invitando a especialistas y actores de la cadena a resolver conjuntamente esta preocupación sanitaria.
Asimismo, puso el foco sobre los costos ocultos que restan competitividad de exportación a las empresas locales, señalando que el eslabón logístico representa actualmente un impacto de entre el 5% y hasta el 9% que termina diluyéndose en la cadena. “Cualquier cosa que hacés hoy para moverte tiene un costo de logística. El primer paso que tenemos que dar es sincerarnos entre todas las partes y decir las cosas como son para poder trabajar en conjunto”, reclamó.
Finalmente, se pronunció a favor de avanzar hacia una reforma laboral ligada a la modernización tecnológica y no al recorte de puestos de trabajo. Mastellone explicó que el ordeño tradicional somete al productor a rutinas sin descanso diario, levantándose a las tres o cuatro de la mañana los 365 días del año.
En este sentido, defendió la necesidad de avanzar hacia una reforma laboral ligada a la modernización tecnológica y no a la pérdida de puestos de trabajo. “Si logramos duplicar o triplicar la producción incorporando tecnología, vamos a mantener a la misma gente con tareas más humanas. El productor tambero se sigue levantando dos veces por día, a las tres o cuatro de la mañana, y no tiene un día de descanso. El robot puede ser una salida, igual que los tambos rotativos, incorporando tecnología para que esa persona pueda vivir y compartir tiempo con su familia”, concluyó Mastellone.