Daniel Urcía advirtió que la recomposición ganadera y los altos valores del ganado generan presión sobre los márgenes de los frigoríficos, en un contexto de elevados costos estructurales y fuerte competencia en los mercados interno y externo.
Mientras la ganadería argentina atraviesa uno de los mejores momentos en materia de precios para la hacienda, la industria frigorífica enfrenta un escenario desafiante marcado por la reducción de márgenes, el aumento de los costos y una creciente dificultad para competir tanto en el mercado interno como en el exterior.
Así lo señaló Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), durante una entrevista en Cadena de Valor TV, donde analizó la actualidad de la cadena cárnica y las perspectivas para los próximos meses.
Según explicó, los valores actuales de la hacienda se encuentran entre los más altos registrados en décadas. Sin embargo, aclaró que este fenómeno responde al proceso natural de recomposición del stock ganadero, que implica una menor oferta de animales en el corto plazo para generar una mayor disponibilidad futura. “Estamos viendo los mejores precios de la ganadería de este siglo y probablemente haya que remontarse al siglo pasado para encontrar valores comparables”, sostuvo.
Menor oferta y mayores exigencias para la industria
Urcía explicó que estos ciclos suelen beneficiar al productor ganadero, pero no necesariamente se trasladan de manera positiva al resto de los eslabones de la cadena. “Cuando hay un proceso de recomposición de stock y buenos precios de la hacienda, la actividad industrial y comercial no siempre acompaña con el mismo humor”, señaló.
En este contexto, destacó que las empresas frigoríficas deben afrontar una combinación de menores volúmenes de faena y mayores exigencias de eficiencia para sostener su rentabilidad. A esta situación se suman problemas estructurales que históricamente afectan al sector argentino, entre ellos las diferencias en los estándares sanitarios de las plantas, la elevada presión fiscal, los costos laborales y el impacto creciente de los juicios vinculados a enfermedades laborales. En ese sentido, advirtió que “todos esos factores representan sobrecostos que en momentos de crisis o de márgenes ajustados tienen una incidencia mucho más significativa”.
Consumo interno y exportación bajo presión
El titular de FIFRA indicó que el mercado doméstico continúa absorbiendo la oferta disponible, aunque con una fuerte recomposición de precios que enfrenta límites cada vez más claros. Además, remarcó que la carne vacuna debe competir con otras proteínas animales, particularmente pollo y cerdo, cuyos valores se encuentran más alineados con los precios internacionales. “Hay una pelea feroz con el pollo y el cerdo, que hoy compiten con valores distintos a los que históricamente veíamos en Argentina”, afirmó.
La situación tampoco resulta sencilla en el frente exportador. El incremento del precio de la hacienda elevó el costo de producción de la carne argentina y redujo la competitividad frente a otros países de la región. Eso lleva a que en la actualidad la hacienda en Argentina este «entre las más caras en dólares de Sudamérica; cuando llegamos a los mercados internacionales debemos competir con productos que tienen precios más bajos”.
Un mercado que comenzó a encontrar equilibrio
En relación con el informe mensual elaborado por FIFRA, Urcía recordó que durante marzo la entidad advirtió que los valores alcanzados por la hacienda hacían inviable el negocio para gran parte de la industria. Esa situación derivó posteriormente en una corrección de precios que permitió cierta recomposición de los márgenes. “El negocio era insostenible con los valores de la primera semana de marzo. Después vimos un retroceso que se trasladó al mercado y que también se reflejó en la inflación, porque la carne dejó de tener la incidencia que había mostrado en marzo”, señaló.
Durante mayo, agregó, los precios encontraron un punto de estabilización luego de algunas semanas de retroceso. A su entender, los valores actuales continúan siendo favorables para la producción ganadera, aunque muestran una mayor compatibilidad con las posibilidades del consumo y de la exportación.
De cara a los próximos meses, el dirigente consideró que la evolución del mercado dependerá de la capacidad de equilibrar la recomposición del rodeo con la demanda interna y externa, en un contexto donde la competitividad de la industria seguirá siendo un factor determinante para toda la cadena de ganados y carnes.