El índice que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario registró una leve suba mensual y se ubicó casi 16% por encima de un año atrás. El impulso volvió a venir del frente agrícola, aunque con señales mixtas en la industria y las exportaciones.
La actividad de la cadena agropecuaria argentina volvió a expandirse en febrero y alcanzó un nuevo máximo histórico, consolidando una tendencia positiva que ya lleva varios meses. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) registró una suba mensual desestacionalizada del 0,2% y se ubicó 15,8% por encima del nivel de igual mes de 2025.
Con este resultado, el indicador encadenó cuatro meses consecutivos en niveles récord, reflejando el dinamismo del sector, especialmente en el eslabón primario.
El agro tracciona el crecimiento
El principal motor de la mejora volvió a ser la producción agrícola. El avance de las labores de cosecha, en particular del girasol, explicó buena parte del incremento mensual del índice.
En este sentido, el subíndice de cultivos mostró una suba del 1,7% en febrero, acumulando cinco meses consecutivos de crecimiento. Este comportamiento estuvo asociado tanto al progreso de la cosecha como al avance de la siembra de la campaña gruesa, con el inicio de la recolección de maíz temprano como uno de los hitos del mes.
A nivel interanual, el empuje del agro es aún más evidente: la producción primaria creció cerca de un 25% respecto de febrero del año pasado, en un contexto de cosecha fina histórica y una elevada producción de girasol.
Industria y exportaciones, con señales dispares
A diferencia del buen desempeño agrícola, el frente agroindustrial mostró un comportamiento más débil. El subíndice IACA-Agroindustrial registró una caída mensual del 0,8% y una baja interanual del 0,7%, afectado principalmente por menores niveles de molienda y faena.
En detalle, la molienda conjunta de cereales y oleaginosas cayó 2,0% en el mes, con una baja marcada del 3,7% en el procesamiento de soja. Esta contracción fue parcialmente compensada por mejoras en la molienda de trigo (+0,3%) y cebada (+1,7%).
En el segmento de carnes, la faena bovina volvió a retroceder (-0,3%), mientras que se observaron subas en porcinos (+0,6%) y aves (+0,1%), lo que evidencia un reacomodamiento interno dentro del sector.
El sector lácteo, por su parte, mostró una leve contracción del 0,1% mensual.
Biocombustibles, en terreno positivo
Uno de los rubros que sostuvo la actividad fue el de biocombustibles. La producción conjunta de biodiesel y bioetanol creció un 2,5% en febrero, con subas estimadas del 1,5% y 3,4%, respectivamente.
Este desempeño aportó volumen a la actividad industrial en un contexto general de retracción en otros segmentos.
Caída mensual en exportaciones
El subíndice de agroexportación registró una contracción mensual del 5,6%, explicada principalmente por menores envíos de soja y maíz.
No obstante, el comportamiento fue heterogéneo entre complejos: mientras que los embarques de estos cultivos cayeron, los complejos trigo y girasol mostraron un buen nivel de actividad durante el mes.
En la comparación interanual, las exportaciones evidenciaron una mejora moderada del 1,5%.
Un crecimiento con bases heterogéneas
De las doce series que componen el índice, siete registraron subas mensuales y cinco mostraron caídas, lo que refleja un escenario de crecimiento con disparidades entre sectores.
En síntesis, el dato de febrero confirma que la cadena agropecuaria continúa en expansión y en niveles históricamente elevados, aunque con un protagonismo claro del segmento primario y con desafíos aún presentes en la industria y el frente exportador.