En Expoagro, la compañía presentó el NK 3949 CL en girasol y destacó híbridos de maíz que combinan potencial de rinde, estabilidad y herramientas para el manejo de malezas.
En el marco de Expoagro, NK mostró en su plot las principales novedades de su portfolio, con foco en genética de girasol y maíz. Andrés Caggiano, gerente de Desarrollo de Producto de la compañía, detalló los avances y el posicionamiento de los nuevos materiales frente a los desafíos productivos actuales.
En girasol, la gran novedad fue el lanzamiento del híbrido NK 3949 CL, un material que, según destacó el propio Caggiano, está llamado a convertirse en un nuevo referente dentro del mercado.
“Va a ser uno de esos híbridos de los que se va a hablar mucho. Para nosotros es un desafío porque venimos de materiales muy buenos y superarlos no es fácil”, explicó. En ese sentido, recordó que la compañía había logrado un hito con el lanzamiento de un híbrido anterior que se mantuvo competitivo durante más de una década, lo que da cuenta de la exigencia en el proceso de mejora genética.
El nuevo híbrido se destaca por su equilibrio agronómico: combina alto potencial de rendimiento, estabilidad en distintos ambientes y un perfil sanitario mejorado. “Es un híbrido recompleto, con buena inclinación de capítulo, buena sanidad general y un plus en rendimiento físico”, detalló.
Uno de los aspectos clave en el desarrollo fue la mejora en tolerancia a enfermedades como phomopsis y alternaria, dos de los principales desafíos sanitarios del cultivo. “Siempre buscamos materiales más completos, que le den al productor herramientas para sostener resultados en el campo”, agregó.
Desde la empresa remarcan que la apuesta por el girasol es estructural. “Somos girasoleros, nos gusta el cultivo y nunca dejamos de invertir. Hoy nos encuentra en un momento muy cómodo, con producto, disponibilidad y un productor que nos elige”, sostuvo Caggiano, en referencia al buen contexto que atraviesa el cultivo en los últimos años.
Maíz: híbridos consolidados y nuevas herramientas de manejo
En maíz, NK presentó una paleta de materiales con fuerte adopción en el mercado y nuevas tecnologías orientadas a mejorar la competitividad del cultivo.
Entre los destacados del plot, Caggiano mencionó al NK 842 Viptera3, un híbrido que en pocos años logró una rápida adopción. “Es un producto que el productor siembra, le gusta y vuelve a elegir. Eso habla de estabilidad, previsibilidad y potencial de rinde”, señaló.
A su vez, la compañía continúa impulsando el NK 825 Viptera3 CL, un material de alto potencial que suma una ventaja clave en el manejo de malezas. La incorporación de tecnología Clearfield permite el uso de herbicidas en postemergencia para controlar especies problemáticas como gramíneas, capín o sorgo de Alepo.
“Es una herramienta más dentro de un manejo integral, que sabemos que es fundamental para enfrentar la presión de malezas”, explicó.
La propuesta se completa con híbridos como NK 855, definido como un material “todo terreno”, con buen comportamiento en distintos ambientes y estabilidad de rendimiento, una característica cada vez más valorada por los productores.
Sanidad y monitoreo, claves para la campaña
Consultado sobre el escenario sanitario, particularmente en relación a la chicharrita del maíz, Caggiano llevó tranquilidad, aunque remarcó la importancia del monitoreo.
“Antes no conocíamos bien la enfermedad. Hoy se detecta más rápido porque el productor y los técnicos están atentos. Va a ser una campaña normal: donde haya foco, va a estar presente; donde no, no”, explicó.
En ese marco, insistió en que el conocimiento y el seguimiento a campo serán determinantes para anticiparse a posibles problemas y sostener los niveles de productividad.