La presidenta de la Federación Agraria Argentina, marcó la postura de la Mesa de Enlace sobre la propiedad intelectual en biotecnología, defendió el derecho al uso propio y criticó el actual esquema impositivo nacional que frena la inversión tecnológica en los cultivos.
La presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), Andrea Sarnari, analizó la compleja realidad del sector y marcó las prioridades de los productores dentro de la agenda de la Mesa de Enlace, donde hizo especial hincapié en la necesidad de alcanzar un marco regulatorio claro para las semillas y advirtió sobre el impacto negativo que la alta presión fiscal sigue ejerciendo sobre la producción y la inversión en el campo.
“Hay una mirada equivocada de algunas partes del sector, que es mirar a los productores por un lado y a la industria semillera por el otro. El Estado debería pensar en toda la cadena”, enfatizó la dirigente. En esa línea, confirmó que las entidades ya elevaron un borrador de proyecto a la Secretaría de Agricultura para establecer un marco de previsibilidad que resguarde el derecho al uso propio.
En ese sentido, Sarnari defendió el rol del agricultor en el mejoramiento productivo diario y pidió que se reconozca el esfuerzo de ambas partes. “No es que no estemos pagando; cuando uno va a comprar la bolsa de semilla, paga la tecnología, me la cobran y la estoy pagando. Acá la discusión es el agregado de valor de la continuidad de la tecnología y quién se lo queda”, puntualizó.
Por otra parte, remarcó que los productores no aceptarán esquemas de regalías que capturen márgenes de su producción posterior. “No queremos ser socios ni del Estado ni de quienes nos venden la tecnología; queremos pagarla con claridad: pago hasta acá y no le debo más nada a nadie”, sentenció.
Asimismo, equiparó la inversión de las compañías semilleras con la constancia diaria del agricultor en el lote, argumentando que el cuidado del suelo, el control de plagas y el manejo agronómico también configuran una mejora tecnológica determinante en la calidad del grano final.
Además, Sarnari detalló el grave problema de la clandestinidad en el mercado de insumos, donde “el problema no es el uso propio del agricultor, el problema es la semilla ilegal, la bolsa no fiscalizada, y hay que transparentarlo. La semilla ilegal perjudica a los semilleros, y nosotros somos grandes defensores de esos semilleros que le ponen mucho esfuerzo, sobre todo los más pequeños, los cooperativos y los que están en el interior, que son los más perjudicados”.
En el plano estrictamente fiscal y comercial, la titular de la FAA analizó las necesidades financieras urgentes del cultivo de soja y criticó el actual cronograma de rebaja de los derechos de exportación (DEX) diseñado por el Gobierno nacional.
Sarnari reconoció que un esquema de retiro gradual aporta cierta previsibilidad para la planificación de las campañas, pero advirtió que los plazos de ejecución son excesivamente prolongados y la meta final resulta insuficiente. “Al finalizar ese camino en la soja, las retenciones van a quedar en un 17%. El 17% de retenciones es muchísimo”, alertó, calificando al tributo como “regresivo, distorsivo y de uso discrecional”.
Por último, la dirigente vinculo de manera la directa la rentabilidad impositiva con el paquete tecnológico aplicado en los campos, explicando que dirigente vinculó de manera los ajustados márgenes económicos obligan a los productores a recortar en fertilización, genética y cuidado de suelos. Para la FAA, la quita total de la presión fiscal es la única vía para dotar al productor del flujo de caja necesario para reinvertir y elevar la calidad proteica de la soja argentina.