En un encuentro con periodistas, Agustín Vicari, repasó los factores que hoy influyen en Chicago y cómo se comporta el mercado argentino frente a un año de fuerte oferta sudamericana
Durante el Encuentro de Vinculación con periodistas que organizó recientemente la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) —del que Cadena de Valor participó—, Agustín Vicari, integrante del Departamento de Economía de la entidad, ofreció un completo diagnóstico sobre la situación actual de los mercados de soja y maíz, tanto a nivel internacional como en Argentina.
Soja: señales mixtas entre Estados Unidos y Sudamérica
Vicari explicó que Estados Unidos se encamina a cerrar una campaña con una producción algo inferior a la del año pasado, aunque aún dentro del promedio histórico. Sin embargo, el dato más relevante proviene del nivel de existencias finales, que se ubicaría por debajo tanto de la campaña previa como del promedio histórico, lo que reduce la relación stock/consumo y aporta incertidumbre al mercado de Chicago.
Ese comportamiento más ajustado en EE.UU. contrasta con un balance global de soja “holgado”, con buenos niveles de oferta y existencias. Este desfasaje es lo que venía aportando cierto soporte a los precios internacionales, a la espera de los resultados finales de la cosecha estadounidense.
Otro elemento que influyó en las últimas semanas fue el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China. Hasta ese momento, China no había comprado soja estadounidense casi hasta el final de la campaña, algo inédito. El anuncio de que retomaría compras antes de fin de año generó una reacción positiva en Chicago, impulsando los precios.
De cara a los próximos meses, Vicari anticipó que el mercado podría volver a lateralizar, atento a la evolución climática en el hemisferio sur. En Brasil se espera una cosecha récord, mientras que en Argentina la producción se movería en torno a niveles promedio. “Si miramos solo Sudamérica, no aparecen fundamentos que enciendan alarmas por el momento”, señaló, aunque recordó que desde mediados de enero suele iniciarse el llamado “mercado climático”, donde cada variación productiva impacta en las cotizaciones.
Un mercado local que se anticipó a Chicago
Consultado por Cadena de Valor, Vicari explicó que, en Argentina, los valores internos ya habían subido antes de la mejora en Chicago. Esto obedeció a una combinación de factores:
- La eliminación temporal de los derechos de exportación,
- La necesidad de la industria de asegurarse materia prima para cumplir embarques,
- China, al no comprar a Estados Unidos, se abastecía principalmente de Brasil y, en menor medida, también podría haberlo hecho de Argentina.
Ese “combo” impulsó las cotizaciones locales a niveles muy elevados en dólares. “Si se mide en dólares, estamos en los valores más altos desde 2022, incluso por encima de los alcanzados durante el programa de Incremento Exportador”, señaló Vicari.
Maíz: abundancia de oferta, pero con soporte en el balance global
En cuanto al maíz, Estados Unidos transita una campaña récord, lo que elevaría la relación stock/consumo al nivel más alto de las últimas cinco campañas. Esto aporta tranquilidad al mercado internacional.
Argentina también se encamina a un año excepcional: la siembra avanza a buen ritmo —por encima del promedio de las últimas cinco campañas— y la producción podría superar las 60 millones de toneladas, un nuevo récord. Brasil, en tanto, tendría una muy buena cosecha, apenas por debajo del máximo histórico logrado el ciclo previo.
“Si miramos estos tres países, no vemos fundamentos alcistas”, explicó el economista.
Sin embargo, a diferencia del caso de la soja, el balance global de maíz sí muestra señales de ajuste: la relación stock/consumo se ubicaría en el nivel más bajo de las últimas 13 campañas, por debajo del promedio histórico. Ese factor es el que estaría sosteniendo los precios y favoreciendo cierta estabilidad en el mercado internacional.