Las lluvias de marzo fortalecieron los perfiles de humedad y mejoraron el estado de los cultivos, aunque persisten contrastes entre los principales granos.
La campaña agrícola en Córdoba ingresa en su tramo final con señales mayormente positivas para los cultivos extensivos, especialmente soja y maíz, que proyectan rendimientos y volúmenes por encima de los promedios históricos. En paralelo, las abundantes lluvias registradas durante marzo permitieron recomponer las reservas hídricas del suelo, consolidando un escenario favorable tanto para el cierre del ciclo actual como para el inicio de la próxima campaña invernal, señala la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA).
En comparación con el mes de marzo, la estimación de producción total de los granos aumento a 1.405.300 millones. Este aumento se debe, en parte, a los buenos números que presentan la soja y el maíz. Con este aumento de estimaciones, la producción paso de 33.936.100 millones de toneladas a 35.341.400 millones de toneladas, mostrando una mejora significativa que se viene consolidando mes a mes.
El girasol, por su parte, se encuentra prácticamente cosechado y cerraría la campaña con una producción superior al promedio histórico 332%, superando el medio millón de toneladas. Aunque los rindes se mantienen en línea con la media histórica, el desempeño productivo confirma las buenas expectativas que se venían anticipando en relevamientos previos.
En contraste, el panorama es más ajustado para cultivos regionales como el maní y el sorgo. Si bien los rindes no presentan grandes desvíos respecto de los valores habituales, las producciones estimadas se ubicarían entre las más bajas desde la campaña 2022/23, un ciclo atravesado por condiciones de sequía. Esta disparidad refleja una campaña heterogénea, atravesada por diferencias en la respuesta de cada cultivo a las condiciones climáticas.
En cuanto al avance de cosecha, el maíz se posiciona como el cultivo más adelantado, con un progreso superior al esperado para esta época. El girasol ya se encuentra en su etapa final, mientras que la soja y el sorgo avanzan de manera incipiente. En el caso del maní, recién comenzaron las labores de arrancado, sin inicio aún de la cosecha. Este ritmo de trabajo, aunque sostenido, se ha visto levemente condicionado por las recientes lluvias.
Desde el punto de vista fenológico, la mayoría de los cultivos ya superó sus períodos críticos y transita etapas cercanas a la madurez, con los rindes potenciales prácticamente definidos. Sin embargo, el exceso de humedad generó complicaciones en algunos lotes, especialmente en soja, donde se reportan problemas de calidad y rendimiento asociados a vainas abiertas, granos dañados y aparición de enfermedades, advierten desde la BCCBA.
En cuanto al estado sanitario, la soja presenta principalmente enfermedades de fin de ciclo y una presencia irregular de chinches, sin otras amenazas relevantes debido a lo avanzado de su maduración.
El maíz, en cambio, registra niveles moderados a altos de mancha blanca que se encontraba entre niveles moderados y altos, además de una preocupación marcada por la alta población de chicharrita en los lotes.
Para el maní, el informe destaca una incidencia media de viruela tardía y esclerotinia. Por último, el sorgo estuvo condicionado durante todo el ciclo por el pulgón amarillo, aunque no presenta plagas críticas en este momento.