El último informe de Coninagro mostró un escenario dispar entre las producciones regionales. Mientras bovinos, ovinos, granos y miel se mantuvieron en verde, ocho actividades continúan en rojo por problemas de rentabilidad. La papa fue la única que logró salir de la zona crítica.
Las economías regionales continúan transitando un escenario complejo. Así lo refleja el último Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro, correspondiente a abril de 2026, que registró apenas cuatro actividades en verde, siete en amarillo y ocho en rojo, evidenciando que buena parte de las producciones sigue enfrentando dificultades para recuperar rentabilidad.
La principal novedad del informe fue el avance de la actividad papera, que pasó de rojo a amarillo impulsada por una recuperación sostenida de los precios al productor. Sin embargo, la mejora no alcanzó para modificar un panorama general en el que predominan los problemas asociados al negocio de las producciones, con precios que crecen por debajo de la inflación y de los costos operativos.
El semáforo de Coninagro evalúa tres dimensiones: negocio, productiva y mercado. La primera analiza la relación entre precios y costos; la segunda considera variables como superficie sembrada, stock y producción; mientras que la tercera observa el desempeño del comercio exterior y el consumo interno.
Rentabilidad, el principal cuello de botella
Entre las actividades que permanecen en rojo se encuentran la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, la leche y la mandioca. En la mayoría de los casos, los precios recibidos por los productores no lograron acompañar la evolución de los costos, deteriorando los márgenes económicos.
La situación es particularmente crítica para la vitivinicultura. El precio promedio pagado al productor cayó 18% interanual en términos nominales, mientras que el consumo interno continúa retrocediendo y las exportaciones se mantienen por debajo de los niveles históricos. No es casual que el sector acumule más de siete de cada diez meses en rojo desde que Coninagro comenzó a publicar el indicador hace más de ocho años.
La lechería también continúa mostrando señales preocupantes. Aunque la producción creció 9% en los últimos doce meses y las exportaciones aumentaron 25%, el precio recibido por el productor apenas registró una mejora interanual del 8%, muy lejos de la inflación acumulada.
Los sectores que muestran fortaleza
En el extremo opuesto se ubicaron bovinos, ovinos, granos y miel, las únicas actividades que permanecieron en verde durante abril.
El buen desempeño estuvo impulsado principalmente por la evolución de los precios. En ganadería bovina, los valores al productor acumularon subas interanuales cercanas al 78%, mientras que las exportaciones crecieron 35% en los últimos doce meses. En el caso de la miel, el precio al productor avanzó 58% interanual y las exportaciones aumentaron 37%.
Los granos también mantuvieron indicadores positivos gracias a una mejora de precios superior a la inflación y a perspectivas productivas favorables para la campaña 2025/26, aunque Coninagro advirtió sobre la fuerte suba registrada en fertilizantes nitrogenados y combustibles, factores que podrían afectar la rentabilidad futura.
La papa salió de la zona crítica
La única actividad que logró mejorar su clasificación fue la papa, que pasó de rojo a amarillo luego de varios meses de recuperación de precios.
Durante abril, el valor pagado al productor se ubicó 65% por encima del registrado un año atrás y mostró una mejora mensual del 10%. Según explica el informe, este comportamiento responde principalmente a una reducción de la oferta, consecuencia de una caída del 12% en la superficie sembrada para la campaña actual.
Tras una campaña 2024/25 marcada por la sobreoferta y el derrumbe de precios, el mercado comenzó a encontrar un nuevo equilibrio que permitió mejorar los ingresos de los productores.
Exportaciones récord y fuerte aporte de divisas
Más allá de las dificultades que atraviesan varias producciones, las economías regionales continúan siendo un importante generador de divisas para el país.
Durante el primer cuatrimestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por 19.866 millones de dólares, un valor 36% superior al promedio histórico de la última década para igual período.
El complejo granario volvió a concentrar la mayor parte de las ventas externas, con 15.573 millones de dólares, equivalentes al 78% del total exportado. Lo siguieron el sector bovino, con 1.790 millones de dólares, la lechería con 588 millones y el complejo manisero con 422 millones.
Al analizar la relación entre exportaciones e importaciones, el resultado muestra un fuerte superávit comercial. Entre enero y abril se exportó aproximadamente catorce veces más de lo que se importó. Incluso excluyendo al complejo granario, las economías regionales generaron diecisiete dólares de exportación por cada dólar importado.
Entre las actividades con mayor crecimiento exportador se destacaron el arroz, cuyas ventas externas aumentaron 149% respecto de su promedio histórico; la apicultura, con un crecimiento del 85%; el tabaco, con una mejora del 65%; y la actividad bovina, que avanzó 62%.
Una mirada de largo plazo
La serie histórica del Semáforo de Economías Regionales revela que algunas actividades enfrentan problemas estructurales persistentes.
De las 19 producciones relevadas, ocho permanecieron en rojo durante más de la mitad del tiempo desde que comenzó a elaborarse el indicador. La vitivinicultura lidera este ranking con el 72% de los meses en situación crítica, seguida por el arroz y los cítricos, ambos con el 65%, y la lechería con el 64%.
En contraste, las producciones vinculadas a las carnes y a los granos exhiben un comportamiento más favorable. Los bovinos estuvieron en verde en el 48% de los relevamientos históricos, los porcinos en el 47%, las aves en el 41% y el complejo granario en el 46%.
Los datos muestran que, pese a la recuperación de algunos sectores y al fuerte desempeño exportador, gran parte de las economías regionales continúa enfrentando desafíos vinculados a la rentabilidad y la sostenibilidad económica de los productores, una problemática que sigue condicionando el desarrollo de numerosas cadenas productivas en todo el país.