La baja de retenciones en trigo y cebada ayuda a la rentabilidad de los productores en un contexto de bajos márgenes

La Bolsa de Comercio de Rosario sostuvo que la medida puede cambiar decisiones de inversión y siembra para la próxima campaña, en un escenario marcado por el aumento de fertilizantes, combustibles y logística.

La medida recientemente anunciada por el presidente Milei está siendo analizada por distintas entidades, procurando evaluar su posible impacto en un panorama que, en principio, se mostraba bastante desalentador para la siembra de cultivos de invierno. En ese sentido, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó que la reducción de los DEX permitirá mejorar la capacidad de pago de la exportación entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada. En términos porcentuales, la mejora rondaría entre el 2,2% y el 2,3% para las posiciones de descarga inmediata y también para la nueva cosecha.

En tanto, con relación al impacto fiscal de la baja de alícuotas de derechos de exportación de 2% para trigo y cebada en la campaña actual, éste es relativamente acotado. Una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la campaña en ambos cultivos ya fueron vendidas al exterior. En el caso del trigo, resta vender 5,3 Mt del 19 Mt de exportaciones estimadas para todo el ciclo, mientras que, en cebada, el remanente asciende a 500.000 tn para la cervecera y 200.000 tn para la forrajera. 

Así, el costo fiscal para el trigo asciende a U$S 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza U$S 3,3 millones. Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 Mt. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno.

Para la próxima campaña 2026/27, en tanto, las proyecciones de producción y exportaciones son aún muy preliminares. Sin embargo, tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a apenas U$S 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina. Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 Mt, el costo fiscal de la medida se reduce a U$S 47 M para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 Mt, el costo ajusta a U$S 34 M.

Por otra parte, en un contexto internacional de fuerte encarecimiento de los insumos para la siembra de granos, el anuncio de la baja de la baja de derechos de exportación para trigo y cebada del actual 7,5% al 5,5% a partir de junio colabora en dar aire a los márgenes esperados del productor, en el tramo final de decisiones de cara a la campaña 2026/27. 

Frente a esto la BCR destacó que el incremento de los precios internacionales de combustibles y fertilizantes, impulsado por la guerra en Medio Oriente, había deteriorado la rentabilidad esperada para el trigo y puesto en duda parte de la intención de siembra.

Actualmente, los fertilizantes y los fletes representan el 54% de los costos totales de producción del trigo, una presión que deterioró de manera significativa la rentabilidad del sector. Bajo el esquema previo de retenciones, el margen neto para un campo alquilado mostraba una pérdida estimada de U$S 103 por hectárea, mientras que en campo propio el resultado apenas alcanzaba los U$S 94 por hectárea.