El Ing. Agr. y responsable de mercados de Fertilizar Asociación Civil, Franco Córdoba brindó precisiones sobre el volumen total que requiere el campo argentino para mantener su nivel de actividad.
En el marco de una jornada técnica, el Ing. Agr. Franco Córdoba, responsable de mercados de Fertilizar Asociación Civil, dialogó con Cadena de Valor, y trazó una radiografía detallada sobre el consumo, la elaboración local y las dinámicas del comercio exterior de insumos nutricionales. Aunque el país cuenta con capacidad industrial en nitrogenados, la falta de materia prima para productos fosfatados obliga a recurrir a mercados de África, Oriente Medio y América del Sur.
En promedio, el consumo nacional alcanza las 5.100.000 toneladas de fertilizantes anuales. De ese volumen global, más del 90% se concentra en dos grandes grupos: los nitrogenados (casi 3 millones de toneladas) y los fosfatados (casi 2 millones de toneladas). Las 300.000 toneladas restantes corresponden a nutrientes menores pero esenciales como azufrados y potásicos.
Respecto a la procedencia de los insumos, Córdoba precisó que, del total consumido, un tercio se produce en el país y dos tercios se importan, configurando una dependencia estructural de los mercados internacionales. Ya que, en los nitrogenados, Argentina posee una de las plantas de urea más grandes del mundo, lo que le permite autoabastecer el 50% de su demanda local. El 50% restante debe importarse. Mientras que, en los fosfatados, la dependencia externa supera el 100%, tanto en producto terminado como en materia prima, debido a la ausencia de yacimientos locales de roca fosfórica.
La logística de importación involucra orígenes específicos según la naturaleza del nutriente. “En los últimos cinco años, el 75% de los fertilizantes nitrogenados importados provino de naciones del Golfo Pérsico y África como Nigeria, Argelia, Bahréin, Omán y Emiratos Árabes Unidos”, señaló Córdoba.
En cuanto a los fosfatados terminados, la provisión se concentra principalmente en China, Rusia, Marruecos y Estados Unidos, mientras que el 90% de la roca fosfórica requerida para procesar fosfato a nivel nacional se importa desde Perú.
Ante la puesta en marcha de proyectos de ampliación en la producción nacional de nitrogenados, el ingeniero agrónomo estimó que el país podría acercarse progresivamente al autoabastecimiento en ese segmento. No obstante, ratificó que en el caso de los fosfatados la dependencia del comercio exterior continuará de forma permanente por razones geológicas.