El primer cuatrimestre marca un récord en exportaciones agroindustriales

El volumen de envíos de granos y subproductos se ubicaría 11% por encima del máximo anterior, traccionado por el maíz y el girasol, de acuerdo con la proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El arranque de 2026 deja un dato contundente para el campo argentino, ya que según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el primer cuatrimestre del año cerraría con un volumen histórico de exportaciones agroindustriales, impulsado por un desempeño excepcional del maíz y una inédita expansión del girasol en los mercados internacionales.

Con embarques que alcanzarían los 40 millones de toneladas entre enero y abril, el sector superaría en un 11% el récord previo, consolidando un inicio de año sin precedentes incluso sin el aporte pleno del complejo soja, que todavía no comenzó a llegar de manera generalizada como ya suele ocurrir para esta altura. De hecho, en los últimos 26 años, el complejo soja nunca había tenido tan poca participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre como el presente año.

El ritmo de embarques de maíz está marcando un récord en el inicio de la campaña. Considerando el volumen programado a exportar hasta fines de este mes, entre marzo y abril se embarcarían un total de 10,3 millones de toneladas en un cuatrimestre histórico para las exportaciones agroindustriales. Este volumen representa un salto del 54% respecto al mismo período del ciclo anterior y supera ampliamente el promedio de los últimos cinco años.

Otro dato destacado del cuatrimestre es el desempeño del girasol, que atraviesa una campaña récord con una producción estimada en 7,3 Mt, un 30% superior al ciclo previo. Pero el dato más llamativo está en el comercio exterior: las exportaciones de semilla sin procesar rozan el millón de toneladas, algo poco habitual en el esquema exportador argentino, tradicionalmente enfocado en subproductos industriales.

Este fenómeno responde a una combinación de factores: una oferta local abundante y una fuerte demanda desde Europa. Argentina pasó a representar más del 30% de las importaciones de semilla de girasol de la Unión Europea, cuando el año pasado apenas alcanzaba el 1%.

Este año los dos grandes importadores del bloque son Bulgaria y Rumania. Bulgaria —el segundo mayor productor de girasol de la UE—padeció el destiempo climático en momentos críticos, implicando la caída en la producción interna. Esto derivó en una oferta ajustada y en bajos stocks para la industria.  En paralelo, la harina de girasol argentina también ganó terreno, con una participación del 54% en el mercado europeo.

En cuanto al maíz, las compras internas en el mercado de maíz se mantienen a un ritmo acelerado, traccionadas por la demanda externa. Hasta el momento, se acumulan negocios por 23,7 millones de toneladas en lo que va de la campaña, el 35% de la cosecha estimada.

Si bien, en términos de volumen, el ritmo actual de compraventa interna es significativamente mayor al del año pasado, la producción esperada es tan elevada este año que en proporción de la producción los compromisos se encuentran completamente en línea con el promedio en torno al 36% respectivamente.

Actualmente, el precio disponible por maíz ronda los $260.000 por tonelada, ajustando por inflación es 18% por debajo de comienzos de año, pero repuntando del piso de hace algunas semanas atrás. En este marco, la presión de cosecha fue más aguda este marzo que durante años anteriores: al iniciar el año, la diferencia relativa entre el precio de la 2025/26 y el promedio era 12,3%. Actualmente, la distancia es del 29%.

En línea con lo anterior, la tendencia ha venido cambiando estas últimas semanas y el movimiento de las cotizaciones parece haber encontrado ciertos fundamentos para recuperar terreno. En perspectiva del mercado global y sacando el ingreso de la cosecha argentina, queda menos cereal disponible hasta que llegue la safrinha brasilera. Por otro lado, Estados Unidos está avanzado con su programa exportador, habiendo comprometido ya 87% de los 83,8 millones de toneladas proyectadas a exportar.

Situación similar sucede en Ucrania, dado que, a esta altura del año, le restan pocos suministros para abastecer al mercado, sumado que no está operando con su máximo potencial productivo y exportador.

Por último, con el cambio de los precios relativos el maíz, sigue siendo una opción atractiva para la venta: las cotizaciones disponibles se recuperaron significativamente luego de tocar mínimos a fines de marzo y es la soja la cuál ahora está sintiendo el rigor de la presión de cosecha.