El último relevamiento de FADA señala que el aumento de las tarifas de los servicios públicos y el atraso de los salarios frente a la inflación siguen deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores.
Según el último informe del Changómetro – Edición Bolsillo, realizado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), por cada $100.000 de ingresos, los hogares argentinos pierden el equivalente a $12.000 después de afrontar el pago de servicios esenciales como luz, gas, agua y transporte.
De acuerdo con el informe, entre 2021 y 2026 los salarios aumentaron un 795%, mientras que la inflación acumuló un 925%. En ese mismo período, los servicios registraron un incremento del 1.210%, convirtiéndose en el rubro de mayor impacto sobre el presupuesto familiar. “Cobramos el sueldo y pagamos los servicios. Una vez que terminamos con esos gastos básicos nos hacemos la misma pregunta cada mes: ¿Cómo puede ser que otra vez no alcance?”, señala el informe.
Dicho informe mide cuánto sueldo queda una vez pagados los servicios básicos y analiza cuánto poder de compra tiene esa plata que queda. “Mes a mes tenemos que pagar gastos fijos, lo que nos queda en el bolsillo después de pagarlos es lo que en economía llamamos ingreso disponible. Ese ingreso disponible hoy es 12% menos que en diciembre 2022”, sostiene el informe.
“Muchas veces ponemos el foco en si el sueldo le ganó o no a la inflación, pero hay otra pregunta igual de importante: ¿cuánto del sueldo queda realmente disponible en el bolsillo después de pagar los gastos que no podemos evitar?”, explican.“Si los servicios representan una porción cada vez mayor de nuestros ingresos, inevitablemente nos queda menos margen para comprar alimentos, ropa, salir, ahorrar o simplemente llegar con tranquilidad a fin de mes”, detalla FADA.
Detrás de este fenómeno hay una explicación. Desde fines de 2023 empezó un proceso de actualización de las tarifas de los servicios públicos, que venían con varios años de precios atrasados. Esa corrección era necesaria, sin embargo, los salarios no pudieron acompañar ese proceso. “Es necesario que la actividad económica se recupere para que los trabajadores logren mejoras en los sueldos que les permitan afrontar los costos fijos de una mejor manera”, advierten.
Desde FADA aclaran que el análisis representa un promedio nacional y que la situación puede variar entre regiones y familias. En aquellos hogares donde los servicios tienen un peso mayor dentro del presupuesto, el impacto sobre el bolsillo también es más profundo.
La inflación no sólo modifica los precios: también cambia las decisiones de todos los días. “La sensación de que el sueldo no alcanza tiene mucho que ver con esto. Antes de hacer las compras, salir a comer o darse un gusto, hay una parte cada vez mayor del sueldo que ya tiene destino. Y cuando eso pasa, el bolsillo se achica, aunque el sueldo haya aumentado”, concluyen desde Fada.