Así lo estimó la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) en su último trabajo. La superficie perdida se reparte entre soja y maíz
En la actual campaña se sembraron 3,3 millones de hectáreas de maíz en la provincia. Asimismo, se prevé que el 11 % del área ya se habría perdido, representando un total de 350 mil hectáreas aproximadamente. Estas pérdidas se deben a las condiciones climáticas adversas que han venido sufriendo los cultivos. Las zonas más golpeadas son los departamentos Marcos Juárez, Unión y San Justo, teniendo hasta el momento una pérdida del 30 y 21 % respectivamente.
De esta manera más del 30 % de los lotes se encuentran en condiciones regulares y malas. Desde el momento de inicio de implantación del cereal, el área en este estado ha ido aumentando progresivamente. En el caso de los maíces tardíos, están comenzando a transitar su período crítico y podrían verse beneficiados por las últimas lluvias ocurridas durante enero.
En relación con plagas, se han reportado ataques de oruga cogollera, chinche de los cuernos y oruga de la espiga, todas en baja a media incidencia. Respecto a enfermedades se ha mencionado presencia de roya común del maíz y tizón foliar focalizados en los departamentos Marcos Juárez y General San Martín, ambas en baja incidencia.
Con respecto a la superficie sembrada de soja en Córdoba es de casi 4 millones de hectáreas y se estima una pérdida del 8 %, significando 300 mil hectáreas. Las regiones más afectadas serían las mismas que en el caso del maíz. En este cultivo, se prevé que las pérdidas serían menores debido a que, en general, los lotes sembrados en fechas tempranas aún no están atravesando su periodo de definición de rendimientos.
En relación a las plagas, se ha reportado repetitivamente la aparición en toda la provincia de plagas como arañuelas, trips y oruga bolillera en incidencia variable según la zona. Por otro lado, se han mencionado apariciones puntuales de oruguita verde de la verdolaga, vaquita defoliadora, bicho bolita y complejo de chinches.
En cuanto al maní, ya se perdió el 3 % de las 250 mil hectáreas sembradas. El 50 % de los lotes ya habían comenzado a establecer su rendimiento y los lotes evidenciaban un buen estado general, con el 60 % de la superficie en estado muy bueno y bueno.