Chicharrita: Alertan subas en algunas regiones y se encienden luces amarillas de cara a la próxima campaña

El crecimiento acelerado de la chicharrita en el NOA y NEA encendió las alertas y refuerza la necesidad de monitoreo para prevenir futuras crisis sanitarias.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, reveló que, pese a la época del año, en las regiones endémicas (NOA y NEA) la chicharrita sigue registrando una presencia amplia ya que aparece en más del 90% de las localidades monitoreadas, y un 75% registra las categorías más altas (más de 100 adultos por trampa). “El frío hasta ahora no fue suficiente en las zonas endémicas y se encienden luces amarillas de cara a la próxima campaña”, señalan desde la entidad.

En la región NOA, el 50% de las trampas se encontraban instaladas sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), se observó una marcada disminución en el promedio de adultos capturados y una estabilidad en la categoría de mayor abundancia. No obstante, los niveles poblacionales continúan siendo muy elevados: el 86% de las localidades superó los 100 adultos por trampa.

En el NEA, también la mitad de las trampas se colocó en cultivos de maíz, predominantemente en R6, se produjo una marcada disminución en el promedio de capturas y un leve retracción de las localidades con mayor abundancia de Dalbulus maidis, aunque siguió siendo la categoría más representativa: 62% del total.

Paralelamente en el Litoral, el 32% de las trampas estuvieron instaladas en lotes de maíz en R6, donde el 68% de las localidades registró presencia de chicharritas, con una retracción de las categorías intermedias de capturas (1 a 20 y 21 a 50 adultos por trampa), así como una marcada disminución en las capturas promedio, superior a la de las zonas endémicas.

Con respecto a la región Centro-Norte, el 38% de las trampas se instaló en cultivos de maíz en estado de madurez fisiológica, el 95% registró capturas del vector, aunque con una nueva caída en la proporción de localidades con máxima abundancia, así como una marcada disminución del promedio de capturas.

En cuanto a la región Centro-Sur, el 32% de las trampas se ubicó sobre maíces en R6, el 70% de las localidades no tuvo presencia de chicharritas, y también disminuyó el promedio de capturas.

Bajo este panorama, desde la Red consideraron fundamental sostener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos, aun durante las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos, para comprender la dinámica poblacional estacional de la plaga a escala regional.

Al respecto, recordaron que la presencia de plantas voluntarias de maíz –los denominados maíces “guachos”– en lotes ya cosechados constituye un componente epidemiológico de gran importancia, ya que actúan como un “puente verde” que favorece la supervivencia y permanencia del Dalbulus maidis, contribuyendo a la continuidad del patosistema entre campañas.

Por eso, “el monitoreo de estos hospederos resulta estratégico para la detección temprana de focos de persistencia y para la estimación de densidades poblacionales remanentes”, repasaron. Asimismo, mencionaron que estas “luces amarillas” deben llevar a evaluar estrategias de manejo complementarias que podrían implementarse para reducir la abundancia poblacional del vector, en caso de que las condiciones ambientales no favorezcan una disminución natural.