A través de un duro comunicado, la entidad villamariense manifestó su rechazo a la desarticulación del sistema de vacunación coordinado por productores.
La Sociedad Rural de Villa Maria (SRVM) fijó una posición crítica y firme respecto a la reciente Resolución N° 201/2026 del SENASA, publicada el pasado 12 de marzo. La normativa introduce cambios estructurales en la estrategia de erradicación de la fiebre aftosa, esto es, la habilitación de elección de veterinarios para la vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina por parte de los productores, un tema que la entidad considera sensible debido a las lecciones aprendidas en los últimos 50 años.
Para la SRVM, desarticular el sistema de trabajo basado en las fundaciones y organizaciones de productores (UEL), monitoreadas por el SENASA, es un retroceso. La entidad sostiene que “este modelo demostró ser eficaz para controlar la enfermedad a lo largo de décadas”.
Frente a esto, la Rural villamariense cuestiona que se saque de juego a las instituciones para liberar el sistema sanitario a la decisión individual de cada productor y su veterinario contratado. “En primer lugar, no se puede generalizar; seguramente en muchas de ellas haya cosas por mejorar, lo que no se puede negar, es que lograron el objetivo de controlar la enfermedad.”
Además, agregó que “hay que hacerlas más eficientes, más transparentes, más competitivas pero el camino no puede ser un escenario en el que prácticamente se las saca de juego, liberando el sistema sanitario a la iniciativa particular de cada productor y su veterinario contratado.”
Por otra parte, advierten que este cambio ocurre en un momento donde el SENASA carece de los recursos humanos y materiales necesarios para garantizar un control estricto de forma independiente.
El comunicado recuerda lo ocurrido en la década del 90, señalando que cuando «se toman medidas apresuradas atendiendo a intereses particulares o peor aún, a fundamentalismos ideológicos, las consecuencias pueden ser desastrosas y las afrontamos todos». Además, añade que «solo quien ha padecido en su rodeo, particularmente el tambero, el flagelo de la fiebre aftosa, tiene una dimensión real del daño que puede desencadenar».
Si bien la SRVM reconoce que el costo de la vacuna y del servicio es un punto a discutir y mejorar en términos de transparencia y eficiencia, remarcan un límite claro: la calidad. “El costo pasa a ser irrelevante si las consecuencias de una dosis defectuosa o una aplicación incorrecta derivan en el regreso de la enfermedad”.
La institución aclara que no se opone al libre comercio ni a la competencia, pero enfatiza que en materia de sanidad animal debe existir un entorno de organización y coordinación.
Finalmente, la SRVM invitó a los actores de la cadena que consideren errónea la Resolución 201/2026 a sostener una posición mancomunada. Solicitan un análisis “más profundo y participativo” que permita encontrar alternativas que no pongan en riesgo el esfuerzo realizado por la cadena agroganadera argentina durante años.