La industria cárnica enfrenta un año “especialmente difícil” y ya hay plantas que dejaron de operar

La industria cárnica argentina atraviesa un escenario crítico, con caída de la actividad, cierre de plantas y fuerte presión sobre los costos. Así lo advirtió Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), quien aseguró que 2026 se perfila como “un año especialmente difícil” para el sector.

En su habitual espacio editorial en FIFRA Informa, el titular de la entidad, Daniel Urcía, brindó datos sobre el momento que vive la industria cárnica, a la vez que destacó la existencia de problemas financieros que complejizan aún más el escenario. En ese sentido, durante febrero la faena vacuna volvió a mostrar una retracción, aunque menos pronunciada que en enero, a pesar de contar con menos días hábiles por los feriados de carnaval y el impacto del paro general.

El contexto marca consecuencias concretas: tres plantas frigoríficas con habilitación para exportar, ubicadas en Bahía Blanca, Bernasconi y General Pico, dejaron de operar entre fines de 2025 y comienzos de este año. En conjunto, esas instalaciones habían faenado más de 170 mil cabezas durante el último ciclo.

A esto se suma que otras industrias están reprogramando su producción para reducir costos, lo que impacta directamente en los turnos y días de trabajo.

Problemas financieros y falta de crédito

Uno de los principales focos de preocupación se ubica en el plano comercial. El alargamiento de los plazos de pago está generando descalces financieros y, en algunos casos, pérdida de capital de trabajo.

El financiamiento, clave para la operatoria del sector, sigue siendo un punto débil. La compra de hacienda para faena continúa dependiendo casi exclusivamente del crédito interno de la cadena, ante la escasa disponibilidad de financiamiento bancario o externo.

Además, el retraso en la devolución de reintegros de IVA por parte de ARCA se suma como un factor de presión financiera, especialmente en un contexto de revaluación de la hacienda.

Costos en alza y precios en tensión

El incremento de costos es otro de los ejes críticos. A las subas en la hacienda se agregan aumentos en combustibles, energía eléctrica, gas y salarios, configurando un escenario de fuerte presión sobre la rentabilidad.

En este marco, los precios de la carne y de la hacienda para faena registraron subas cercanas al 70%, duplicando la inflación, una dinámica que, según advierten desde el sector, resulta insostenible en el tiempo.

De hecho, en las últimas semanas comenzó a observarse una corrección, con valores que tienden a ubicarse algunos escalones por debajo de los máximos recientes.

Cambio en el consumo: crecen las alternativas

El encarecimiento de la carne vacuna está modificando los hábitos de consumo. Según datos del IPCVA, se amplió significativamente la brecha con otras proteínas.

Actualmente, con un kilo de asado se pueden adquirir casi 4 kilos de pollo, una relación cercana a los máximos históricos. En el caso de la carne porcina, la relación alcanza 2 a 1, también en niveles elevados.

Este escenario favorece el posicionamiento de carnes alternativas, en un contexto donde el poder adquisitivo condiciona cada vez más las decisiones de consumo.

Alertas por la informalidad

Otro factor que genera preocupación es el crecimiento de la faena marginal con destino comercial, tanto en bovinos como en porcinos. Desde el sector advierten que esta práctica, muchas veces tolerada a nivel local, pone en riesgo la actividad formal y el empleo registrado.

Un año de cautela

Frente a este panorama, desde FIFRA señalan que 2026 exigirá una gestión extremadamente cuidadosa de los costos y decisiones empresariales.

La combinación de menor actividad, presión impositiva, falta de financiamiento y cambios en el consumo configura un escenario desafiante para toda la cadena de valor cárnica, que busca sostener su competitividad en un contexto adverso.