Eficiencia ganadera: el IPCVA mostró las claves para producir más carne por hectárea en el oeste bonaerense

Con la participación de más de 400 productores y técnicos, la jornada analizó un modelo basado en genética Limangus, recría intensiva y planificación forrajera para maximizar la rentabilidad.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó a cabo una nueva jornada a campo en el oeste bonaerense bajo el lema “Genética y recría para maximizar carne y conversión: más kilos reales para el productor del oeste bonaerense”. El encuentro, que contó con la participación del INTA, reunió a más de 400 productores, técnicos y profesionales del sector en la Cabaña La Coincidencia, ubicada en el partido de 9 de Julio (Ruta Nacional 5, kilómetro 262).

Durante la apertura, Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, destacó: “La ganadería está muy bien y creemos que hay que recuperar el stock en un momento en que el mundo demanda carne”. La jornada ofreció un circuito de conferencias y paradas técnicas enfocado en herramientas para mejorar la eficiencia productiva y la rentabilidad de los sistemas ganaderos actuales.

La genética como pilar de la eficiencia

El planteo productivo de La Coincidencia se apoya en la raza Limangus, un biotipo estabilizado a partir del cruzamiento entre Angus y Limousin. Según explicó Aníbal Pordomingo, investigador del INTA, se busca combinar la calidad de carne, fertilidad y precocidad del Angus con el rendimiento carnicero y la eficiencia de conversión del Limousin.

A través de un sistema de reproducción basado en transferencia embrionaria, el establecimiento acelera el progreso genético y evalúa individualmente a miles de animales mediante registros electrónicos. Se miden parámetros como el área de ojo de bife, espesor de grasa, marbling y el rendimiento estimado en vivo.

A estas evaluaciones se suma la medición del Consumo Residual (RFI), un indicador clave para identificar animales capaces de producir más consumiendo la misma cantidad de alimento, o de mantener su desempeño con un menor consumo. “La eficiencia de conversión ya no se puede evaluar solamente por la ganancia de peso. Hay que medir cuánta carne útil produce cada animal con los recursos que consume”, resumió Pordomingo.

La genética Limangus se puso en valor en la jornada del IPCVA concretada en un establecimiento de 9 de Julio

Recría de precisión y planificación forrajera

Por su parte, el asesor ganadero Joaquín Prieto detalló el modelo de recría de la firma, el cual se diseña a partir de los recursos forrajeros disponibles y no de la cantidad de cabezas. “Primero se define cuánto pasto se puede producir y recién después se ajusta la carga animal”, afirmó.

El sistema opera sobre dos establecimientos de recría (El Triángulo y El Peregrino) que suman cerca de 1.700 hectáreas y reciben unos 5.000 novillitos por ciclo. Los animales ingresan con pesos de entre 180 y 240 kilos y permanecen allí entre seis y diez meses, apuntando a ganancias diarias de entre 500 y 700 gramos, con el objetivo de entregar animales de 350 a 400 kilos.

El manejo de la alimentación y el pastoreo

Para sostener una carga equivalente a 7 vacas de cría por hectárea —un nivel muy superior al promedio de la región— la empresa cubre aproximadamente la mitad de la demanda anual de alimento mediante ensilajes de maíz y cebada. Esto se complementa con el uso estratégico de suplementos concentrados y balanceados. «La suplementación no reemplaza al pasto; permite aprovecharlo mejor y sostener la producción», argumentó Prieto.

Tanto en la cabaña como en las recrías se implementa un pastoreo rotativo intensivo con asignación diaria u horaria de parcelas, basado en mediciones previas de disponibilidad forrajera. El sistema requiere de una infraestructura consolidada que incluye:

  • Electrificación para la división de parcelas.
  • Aguadas y corrales de suplementación.
  • Registros permanentes de pesos, tratamientos sanitarios y movimientos de la hacienda.

Tecnología y gestión integral

El encuentro del IPCVA también sirvió de escenario para analizar el impacto de nuevas tecnologías aplicadas, tales como la trazabilidad electrónica obligatoria, la automatización de registros mediante caravanas y collares electrónicos, el uso de imágenes satelitales, inteligencia artificial y drones para optimizar la retención hídrica y la gestión productiva.

Tanto Pordomingo como Prieto coincidieron en que la intensificación ganadera sostenible requiere diseñar una gestión integral que ordene procesos y mida resultados. “Producir más carne no pasa solamente por tener mejores animales, sino por construir sistemas capaces de expresar todo su potencial”, concluyó el especialista del INTA.