Semáforo de Economías Regionales: más actividades en rojo y precios que no acompañan los costos

Según el último informe de Coninagro, las economías regionales argentinas atraviesan un escenario de creciente presión sobre la rentabilidad, con precios rezagados frente a los costos y señales de deterioro en varias cadenas productivas.

Durante febrero de 2026, el “Semáforo de Economías Regionales” mostró un empeoramiento respecto del mes anterior: 9 actividades se ubicaron en rojo, 6 en amarillo y apenas 4 en verde. El cambio más relevante fue el ingreso de la mandioca al grupo de actividades en crisis, reflejando una tendencia preocupante en el entramado productivo.

Precios estancados y costos en alza

El relevamiento de Coninagro se basa en tres ejes: negocio (precios y costos), productivo (área y producción) y mercado (exportaciones, importaciones y consumo interno). En la mayoría de las actividades en rojo —como yerba mate, arroz, papa, vino, hortalizas, algodón, maní y leche— el principal problema radica en el componente de negocio.

Los precios percibidos por los productores crecieron por debajo de la inflación e incluso se mantuvieron estables en términos nominales, mientras que los costos operativos continuaron en alza. Esta combinación erosiona los márgenes y complica la sostenibilidad de las explotaciones.

El caso de la mandioca es ilustrativo: si bien registró una suba interanual nominal del 176%, acumula una caída real cercana al 41% desde fines de 2023. Esta pérdida de poder adquisitivo desincentiva la comercialización, reduce el área sembrada y afecta incluso al eslabón industrial, con plantas que debieron frenar su actividad por falta de materia prima.

Actividades con mejor desempeño

En contraste, los sectores que se mantuvieron en verde —bovinos, ovinos, granos y miel— lograron sostener precios por encima de la inflación, acompañados por un desempeño favorable en mercados y niveles productivos relativamente estables.

Por su parte, las actividades en amarillo (forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos, entre otras) evidencian una situación intermedia: precios rezagados, demanda sin dinamismo y costos elevados que prolongan los procesos de recuperación.

Una problemática estructural

El informe de Coninagro también aporta una mirada de largo plazo. En más de ocho años de seguimiento, 8 de las 19 economías regionales analizadas permanecieron en rojo durante más de la mitad del tiempo.

Entre los casos más críticos se destacan la vitivinicultura, con más del 70% de los meses en situación negativa, seguida por la citricultura, el arroz y la lechería. En contraposición, actividades como las carnes (bovina, porcina y aviar), el maní y los granos mostraron trayectorias más estables.

Exportaciones en alza, pero con concentración

En el frente externo, el primer bimestre de 2026 dejó datos positivos: las exportaciones de las economías regionales alcanzaron los USD 9.322 millones, un 37% por encima del promedio de la última década para el período.

Sin embargo, el crecimiento está altamente concentrado. El complejo granario explicó el 78% del total exportado, con USD 7.306 millones, liderado por la soja, el trigo y otros cultivos extensivos. Muy por detrás se ubicaron el sector bovino (USD 829 millones), la lechería (USD 301 millones) y el maní (USD 196 millones).

Entre los sectores con mayor dinamismo exportador se destacaron el arroz y el tabaco, mientras que la actividad avícola registró una fuerte caída en sus ventas externas.

Participación del productor: una tendencia en retroceso

Otro de los puntos críticos señalados por Coninagro es la participación del productor en el precio final. En varias cadenas regionales, esta proporción se ubica por debajo de los niveles históricos.

Las caídas más marcadas se observan en yerba mate, vino y papa, con retrocesos cercanos a los 10 puntos porcentuales respecto de sus promedios históricos. También se registran bajas en hortalizas, trigo, leche y arroz.

Este fenómeno responde, en parte, a la estructura de cada cadena: en productos con mayor nivel de industrialización, la participación del productor tiende a ser menor. No obstante, el informe advierte que el deterioro actual excede estas características estructurales y refleja tensiones económicas más amplias.

Un escenario desafiante

El panorama que describe Coninagro combina señales contradictorias: mientras las exportaciones crecen, una parte significativa de las economías regionales enfrenta problemas de rentabilidad y pérdida de competitividad.

Con precios que no logran acompañar los costos y una participación decreciente en el valor final, el desafío para el sector pasa por recomponer márgenes y sostener la producción en un contexto económico aún inestable.