Un informe de CONINAGRO muestra una fuerte recuperación del salario real frente a los alimentos básicos, aunque advierte por el atraso de precios que afecta la rentabilidad de los productores de yerba, hortalizas y arroz.
En su último informe mensual “Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?”, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) analizó la evolución del poder de compra del salario promedio argentino frente a productos esenciales de la canasta alimentaria. Entre marzo de 2024 y mayo de 2025, se evidenció una mejora sustancial del ingreso real, impulsada por un aumento interanual del 62,4% en el salario, muy por encima de la inflación del 39,4% para el mismo período.
El salario promedio medido por el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) pasó de $1.148.192 en marzo de 2024 a $1.428.661 en mayo de 2025, reflejando una mejora real del 13% interanual y una recuperación acumulada del 24,4% respecto del piso registrado en marzo de 2024.
Este crecimiento impactó directamente sobre el poder adquisitivo frente a los alimentos básicos. En términos concretos, el salario alcanzó para:
- 105 botellas más de aceite de girasol (44% más),
- 285 kg adicionales de yerba mate (80% más),
- 342 sachets más de leche (59% más),
- 19 kg más de asado (17% más),
- 62 docenas más de huevos (21% más),
- 90 kg adicionales de pan (28% más).
Detrás del mostrador: márgenes ajustados en origen
Si bien la mejora en el poder de compra es una buena noticia para el consumo interno, desde el lado de la producción agroalimentaria el panorama es más complejo. El informe de CONINAGRO señala que, en varias economías regionales, los precios percibidos por los productores no han acompañado el alza salarial ni la inflación general.
Entre los sectores más afectados se encuentra el de la yerba mate, cuyo precio al productor se encuentra rezagado frente al aumento de costos operativos. De hecho, en el último año, el valor real de la yerba cayó un 27,3%. Situaciones similares se observan en cultivos como cebolla y tomate, con pérdidas reales del 55%, y el arroz, con una merma del 43,4%.
Este desfasaje entre precios de góndola y precios en origen compromete la sustentabilidad económica de las economías regionales, muchas de las cuales tienen al mercado interno como principal destino de su producción.
Perspectivas: ¿reactivación del consumo?
Con una inflación que en junio de 2025 se ubicó en 1,6% —segundo mes consecutivo por debajo del 2%— y una mejora en los ingresos, el informe sugiere que podría haber un repunte del consumo, lo cual resultaría favorable para los productores, siempre que haya una mejora en los precios pagados en origen.
El desafío para el sector agroindustrial, entonces, será capitalizar este contexto para lograr un reequilibrio en la cadena de valor: fortaleciendo el ingreso del consumidor sin comprometer la viabilidad de la producción primaria, especialmente en aquellas regiones donde los márgenes hoy se encuentran comprometidos.