Se trata de una deshidratadora de mediana escala para el huerto «De la Pacha», ubicado en la zona periurbana de Villa María. La directora del proyecto, Ana Guzmán, dialogó con Cadena de Valor y dio precisiones del proyecto.
La Universidad Nacional de Villa María (UNVM), a través de su Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, pone en marcha una propuesta extensionista que combina innovación, conciencia social y sostenibilidad ambiental. La directora del proyecto, Ana Guzmán, dialogó con Cadena de Valor, y dio detalles de la propuesta.
Se trata de un proyecto aprobado por el Instituto de Extensión de la UNVM que trabaja en la construcción, y posterior implementación, de una deshidratadora de mediana escala para el huerto «De la Pacha», está ubicado en la zona periurbana de Villa María y que se dedica específicamente a la producción agroecológica.
Según detallaron, el dispositivo funcionará a energía solar y será utilizado para transformar frutas y hortalizas frescas en productos deshidratados. “El objetivo principal del proyecto es tratar de utilizar la energía solar para aprovechar lo que queda de ciertas hortalizas que por temporada u otras condiciones no se terminan vendiendo”, destacó Guzmán.
Con respecto a la deshidratadora solar será una estructura de tipo túnel y que dentro va a tener unas bandejas donde se van a colocar las hortalizas para secar; a la vista es similar a un invernadero. En cuanto a su utilización, Guzmán destacó que “se pueden articular las condiciones naturales y la necesidad de generarle un valor agregado a los productos. La propuesta es que en un futuro pueda ser utilizada en forma comunitaria por quienes quieran hacer disecado en ellas”.
Además de la energía solar se exploraron otras propuestas. “Eso se vio en las capacitaciones que realizamos con gente de CONICET de Salta, por medio de un graduado de la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables. Estuvimos viendo todas las variables para encontrar la que se más se adapte a esta región”, manifestó la directora del proyecto.
Por otra parte, la relevancia del proyecto también se vincula a su potencial educativo y formativo. A través del trabajo conjunto entre docentes, nodocentes, graduados, graduadas, estudiantes, productores y consumidores, se construye una ciudadanía más consciente del ciclo productivo de los alimentos, sus implicancias sociales y ambientales, y el rol activo que cada persona puede asumir contra el desperdicio de alimentos.
En cuanto a las estimaciones de cuánto porcentaje de alimentos esperan salvar gracias a la deshidratación, Guzman señaló que es un modelo piloto. “En principio no tenemos estimaciones del porcentaje de alimento que esperamos aprovechar, pero sí lo que tenemos en cuenta es que al poder realizar un nuevo producto a partir de los que no se venden le da cierta autonomía al productor de poder venderlo en un plazo de tiempo mayor a que lo que pasa con un alimento fresco”.
Por último, la directora del proyecto expresó que “esperamos que este proyecto pueda aportar a la comunidad de Villa María en la generación de valor agregado para un sector que es el de la producción para la toma de conciencia en reducir los desperdicios de alimentos y en general redes”.