Un informe de CONINAGRO muestra avances en soja y ganadería impulsados por la baja de insumos, aunque persisten costos operativos elevados y desafíos en maquinaria y transporte.
CONINAGRO publicó su informe mensual sobre el poder de compra de seis productos clave del agro argentino —soja, maíz, trigo, ternero, novillito y leche—, un indicador que mide la capacidad de estos bienes para adquirir insumos, servicios e inversiones estratégicas del sector. A partir de un análisis insumo-producto que incluye más de 20 variables, el estudio permite evaluar la evolución de la competitividad productiva y las relaciones entre precios y costos en el tiempo.
Soja: mejoras interanuales, pero aún por debajo del promedio histórico
El informe destaca especialmente el caso de la soja, que en octubre de 2025 mostró una recuperación respecto de la campaña pasada. Parte de esta mejora se explica por el efecto residual de la eliminación temporal de los Derechos de Exportación, que había generado un reacomodamiento en los precios relativos.
La baja en los insumos fue uno de los factores centrales: los fitosanitarios registraron una caída del 13% frente al año anterior, lo que mejoró sensiblemente la relación insumo/producto. Hoy se requieren 11,5 kg de soja para comprar un litro de glifosato.
La maquinaria agrícola también muestra señales de alivio. Las cosechadoras pasaron de un valor promedio de USD 494 mil en 2024 a USD 420 mil en 2025. Si bien siguen un 5% por encima del promedio histórico, la relación mejoró un 30% interanual: se necesitan 1.245 toneladas de soja para adquirir una, frente a las 1.555 toneladas de la campaña pasada. La compra de camionetas también muestra una relación más favorable, con una reducción del 18% en la cantidad de tonelada necesaria.
El mercado de tierras presenta una dinámica particular. A lo largo del año se consolidó un firme poder de compra frente a inmuebles rurales, con mejoras del 20% interanual y del 30% frente al promedio de cinco años. En inmuebles urbanos, el poder de compra también mejora, aunque en menor magnitud.
Entre los costos que aún presionan, el transporte continúa siendo un punto crítico. Aunque los fletes mejoraron un 17% interanual, todavía se ubican 8% por encima de su promedio histórico. En octubre, un flete de 300 km equivalió a 99 kg de soja, mostrando que los costos operativos siguen condicionando la competitividad.
Ganadería: un escenario mayormente favorable
En el segmento ganadero, los precios de la hacienda se ubican por encima del promedio de los últimos años y, frente a insumos que no acompañaron esa suba, el poder de compra mejora aproximadamente un 20%, tanto en la comparación interanual como frente al promedio de cinco años.
Las excepciones aparecen en dos áreas:
- la relación novillo/ternero, que muestra un deterioro del 12%;
- la adquisición de maquinaria, que se encareció un 7%.
A esto se suma el costo laboral, que continúa 4% por encima del promedio y aporta presión a la estructura de costos.
Leche: sin mejoras interanuales pero con señales positivas en el mediano plazo
En el caso de la leche, el informe muestra que las relaciones interanuales no son favorables. Sin embargo, cuando se analiza la evolución frente al promedio de los últimos cinco años, aparecen mejoras relevantes.
En este horizonte, la leche exhibe mejor poder de compra frente a inmuebles, hacienda y camionetas.
Las relaciones continúan siendo negativas en inversiones de mayor escala, como tractores, y en los costos laborales, que aún no muestran señales de alivio.