El INTA demuestra que el valor nutricional de la soja supera los estándares internacionales

Un estudio de la Red de Calidad reveló concentraciones elevadas de aminoácidos esenciales. Cecilia Accoroni destacó que esta evidencia técnica sienta las bases para exigir en el futuro la segregación del grano y mejores precios por calidad.

Frente a cuestionamientos internacionales sobre el contenido proteico de la harina de soja nacional, la investigadora del INTA Oliveros y coordinadora de la Red de Calidad de Cereales y Oleaginosas, Cecilia Accoroni, dialogó con Cadena de Valor y destacó que realizaron un estudio que cambia la perspectiva sobre el valor nutricional del grano argentino. A partir de un mapeo territorial realizado sobre lotes de productores, el organismo comprobó que la oleaginosa local posee un perfil de aminoácidos esenciales superior a las estimaciones difundidas en los mercados globales.

El proyecto nació tras un convenio entre Acsoja, Ciara y el INTA para contrastar reportes del exterior que carecían de trazabilidad. “No teníamos certeza de cómo habían sido tomadas las muestras ni cómo habían sido analizados. Lo que se planteó fue generar información propia y evaluar si lo que estaban diciendo de nosotros era real o no”, relató la especialista.

A diferencia de los ensayos experimentales bajo condiciones controladas, el relevamiento abarcó la producción comercial real que ingresa a las plantas del complejo aceitero en todo el país. La logística incluyó a 115 agencias de extensión de INTA y nueve centros regionales, desde Salta y Jujuy hasta el sur de Buenos Aires y La Pampa.

El procesamiento analítico se concentró en los laboratorios de las estaciones experimentales de Oliveros, Marcos Juárez, Paraná y Balcarce, donde un equipo interdisciplinario midió proteína, aceite y una selección de muestras destinadas a la caracterización cromatográfica de aminoácidos.

Los resultados analíticos arrojaron valores sensiblemente más altos en los nutrientes críticos para la alimentación animal y humana, desestimando los reportes internacionales que desvalorizaban la materia prima argentina.

Existen 20 aminoácidos, pero en la nutrición importan sobre todo cinco que son limitantes para un desarrollo óptimo. Analizando nuestras muestras vimos que estamos por encima del valor estimado, lo cual es muy beneficioso. Esto nos da la certeza de que, más allá de tener un contenido más bajo de proteína bruta y ser criticados por ello, tenemos un perfil de aminoácidos y una calidad muy buena”, subrayó Accoroni.

La investigadora remarcó que contar con esta cartografía científica sienta las bases para futuros cambios en las reglas del comercio internacional: “Hoy la comercialización sigue siendo por contenido bruto de proteína y no por calidad. Pero al contar con estos mapas, quizás en un futuro sea una herramienta para la segregación del grano y la diferenciación de precios”.

Finalmente, la coordinadora de la red destacó el comportamiento del cultivo frente a las limitantes tecnológicas actuales y planteó el margen de mejora si se optimizan los planteos técnicos en los lotes.

«Hoy la soja es casi milagrosa: con poco aporte de genética, baja fertilización en muchos esquemas y sin rotaciones, nos da estos resultados. Imaginemos cuánto mejoraría la calidad si se le propiciaran las condiciones para que el productor incorpore buena genética, fertilización adecuada y esquemas de arrendamiento que permitan previsibilidad y rotación de cultivos», concluyó Accoroni.