La caída del 11% en la faena durante enero, junto a la suba del precio de la hacienda, enciende señales de alerta en la cadena cárnica. El traslado a precios ya se refleja en el mostrador y el sector frigorífico advierte por un escenario de menor actividad y rentabilidad comprometida.
El arranque de 2026 dejó señales claras en la cadena cárnica argentina. Según el análisis del presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía, la faena de enero registró una caída del 11%, confirmando el inicio de un ciclo de retención de hacienda.
Este comportamiento, que ya venía siendo anticipado por el sector, se da en un contexto donde los productores optan por prolongar los tiempos de engorde, impulsados por mejores condiciones productivas y de precios.
Más peso por animal y mejora en la eficiencia
Uno de los datos destacados es el incremento en el peso medio por res, que alcanzó los 236 kilos en enero. Este aumento responde a la decisión de los productores de enviar animales más pesados a faena, favorecidos por la relación entre el precio del ganado, el maíz y la disponibilidad de pasturas.
Desde el sector consideran que esta tendencia mejora la eficiencia global de la cadena, aunque no logra compensar otros desequilibrios estructurales.
La hacienda argentina, la más cara del Mercosur
El precio del novillo de exportación continuó en alza durante enero y se posiciona actualmente como el más alto de la región. Según datos de Faxcarne, el kilo en gancho en Argentina se ubica en 6,28 dólares, por encima de Brasil (4,34 dólares) y Uruguay (5,65 dólares).
Este escenario consolida un incentivo para la producción, pero al mismo tiempo genera tensiones en el resto de los eslabones de la cadena.
Suben los precios al consumidor
La suba del precio de la hacienda impacta directamente en el mostrador. En enero, la carne registró un incremento del 5% respecto de diciembre, mientras que en la primera quincena de febrero se sumó otro 2%.
Desde la industria señalan que estos aumentos son inevitables, ya que ni el sector frigorífico ni el comercio minorista pueden absorber los mayores costos.
Rentabilidad nula y presión sobre la industria
A pesar del contexto de precios firmes, la situación económica de los frigoríficos es crítica. La rentabilidad se ubica entre baja y nula, afectada por múltiples factores.
Entre ellos, se destaca la pérdida de valor del cuero, que en algunos casos incluso genera costos para su disposición, y el bajo ingreso por subproductos como hueso, sebo y menudencias, que ya no logran compensar el costo de faena.
A esto se suma una estructura impositiva distorsiva: el servicio de faena está gravado con una alícuota de IVA del 21%, mientras que el resto de la cadena tributa 10,5%, lo que genera saldos técnicos de difícil recuperación.
Costos en alza y menor actividad
El escenario se complejiza aún más con el incremento de costos operativos, como salarios —en el marco de nuevas paritarias— y tarifas de servicios públicos esenciales como energía eléctrica y agua.
En este contexto, la industria enfrenta un dilema: los costos obligan a actualizar precios, pero tanto el mercado interno como el externo son los que finalmente convalidan —o no— esos valores.
Cuando la demanda no acompaña, el ajuste termina trasladándose hacia atrás en la cadena, impactando en el precio del ganado.
Menor actividad y alerta por informalidad
El inicio del año también estuvo marcado por una noticia positiva: el acuerdo de una nueva cuota de exportación con Estados Unidos. Sin embargo, este avance convive con un escenario de menor disponibilidad de hacienda, lo que anticipa una caída en la actividad industrial durante 2026.
Finalmente, desde FIFRA advierten que la situación se agrava por la competencia desleal de operadores informales que incumplen normas sanitarias, fiscales y laborales, afectando a las empresas que trabajan dentro del marco legal y con mayores costos.