El analista ganadero Víctor Tonelli rechazó la propuesta de hacer voluntario el aporte de los productores al IPCVA. Advirtió que la medida provocaría la desaparición del organismo y pondría en riesgo la apertura de mercados y el futuro de toda la cadena cárnica.
En el marco de la Exposición Rural de Palermo, el debate en torno al posible desfinanciamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) generó inquietud en el sector agropecuario. Consultado sobre la iniciativa impulsada por Federico Sturzenegger para transformar en voluntario el aporte que actualmente realizan los productores de manera obligatoria, el analista y consultor ganadero Víctor Tonelli aseguró que dicha medida implicaría el fin del organismo.
«Si no es obligatorio, no hay instituto. Sería un error tremendo, espero que no se ejecute», afirmó Tonelli en declaraciones brindadas durante la muestra de Palermo. El especialista remarcó que no existe en el mundo ningún país con competitividad y potencial exportador que no disponga de una entidad dedicada a la promoción, apertura de mercados y resolución de conflictos comerciales.
Ante los reclamos de productores volcados al mercado doméstico que cuestionan realizar aportes sin percibir un retorno directo en sus establecimientos, el consultor planteó una mirada integral sobre la cadena. Tonelli explicó que si el país no impulsa las exportaciones para generar valor en el ternero, la ganadería se queda sin sustentabilidad desde la base de la cría. Según detalló, sin ese estímulo inicial se perjudica a todos los eslabones: recriadores, engordadores, frigoríficos, matarifes, carnicerías y parrillas.
Respecto del impacto económico del tributo sobre las empresas ganaderas, el analista precisó que el monto es insignificante dentro de la estructura de costos. Indicó que el valor se ubica entre 1.150 y 1.200 pesos por animal faenado —lo que equivale a unos 300 gramos de carne—, aclarando que no se cobra en la invernada ni en otras categorías que no tengan como destino la faena.
Finalmente, Tonelli estimó que la propuesta oficial no llegará a concretarse de forma definitiva. Consideró que el lanzamiento de la idea funcionó como un sondeo por parte del Ejecutivo («una piedra a ver qué pasa») y que no avanzará luego del rechazo expresado por las entidades gremiales que representan a los productores. En esa línea, concluyó que la controversia podría servir para que el propio IPCVA corrija aspectos operativos y mejore la comunicación de sus acciones.