Primera estimación de siembra invernal 2026 en Córdoba con ajustes en trigo y garbanzo

La Bolsa de Cereales de Córdoba prevé una disminución de 38 mil hectáreas de trigo respecto al ciclo anterior, mientras que los costos de los fertilizantes y el stock acumulado de garbanzo condicionan las decisiones de los productores.

Tras una campaña que cerró con muy buenos resultados productivos, la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) realizó su primera estimación de superficie invernal 2026/27, donde muestra una baja en trigo en el promedio provincial, aunque con comportamientos heterogéneos según la región. En el garbanzo, la combinación de alto stock y menor previsibilidad comercial profundiza la reducción del área que se sostiene desde la campaña pasada.

Para el trigo, la superficie registraría una disminución interanual de 38 mil hectáreas. No obstante, el área sembrada se mantendría por encima del promedio histórico, en línea con lo observado desde la campaña 2024/25, con unas 1.409.300 hectáreas que se sembrarían, un 31% más que el histórico.

Aun cuando el promedio provincial muestra un ajuste a la baja, existe una variabilidad de tendencias en los reportes de los referentes zonales. Desde la entidad proyectan un aumento o mantenimiento del área, el principal fundamento es la adecuada disponibilidad de humedad en el perfil, variable que históricamente constituye el factor decisivo en la planificación del cultivo.

En contraste, quienes anticiparon una reducción en la superficie señalaron a la rentabilidad esperada como principal limitante. Si bien los cálculos del Departamento de Economía de la BCCBA indican que la última campaña habría presentado una rentabilidad positiva, el menor atractivo estaría asociado, principalmente, al incremento en los costos directos de producción, con especial incidencia del precio de los fertilizantes.

Por otro lado, el garbanzo profundizaría la caída del 9% en superficie iniciada la campaña pasada, en un contexto de elevados niveles de stock que reducen la rentabilidad esperada del cultivo. Este factor fue señalado como el principal motivo que desalienta la siembra del cultivo.

Dentro del componente rentabilidad, se incluye además la incertidumbre asociada al actual contexto geopolítico, que dificulta las rutas de comercialización y añade volatilidad al escenario de negocios para la especialidad.

En segundo lugar, se encuentra el contenido hídrico en el perfil. La disponibilidad de agua en el suelo actual es buena pero su evolución mantiene cautela en la toma de decisiones. Entre otros motivos decisores, tanto para trigo como para garbanzo, se mencionan la rotación de cultivos y las necesidades financieras.

En cuanto a la condición climática, durante los dos primeros meses del año, las precipitaciones se distribuyeron de manera heterogénea en la provincia. En la mayoría de los departamentos los acumulados se ubicaron por debajo de los promedios históricos, mientras que en otros los superaron ampliamente.

De esta manera, la disponibilidad hídrica muestra una condición muy buena en el norte y sur provincial, con una disminución hacia el centro. En ese contexto, la mayor parte de los cultivos estivales aún se encontraba en etapas de consumo activo de agua, lo que implicaba una demanda sostenida sobre los perfiles; el girasol y el maíz de primera constituían la excepción, dado que ya habían alcanzado la madurez y presentaban avances en la cosecha.

Respecto al pronóstico trimestral, para el otoño se prevén precipitaciones por debajo de lo normal en la mayor parte del territorio provincial y temperaturas superiores a los valores medios. Estos meses son clave para la recarga de los perfiles, ya que los lotes comienzan a liberarse y, a partir de mayo, se inicia la siembra de los cultivos invernales.