La BCBA manifestó que existe un contraste hídrico, que ya está condicionando la evolución de la campaña gruesa 2025/26 en sus días más decisivos.
El último relevamiento la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) advierte que campaña gruesa 2024/25 avanza bajo un escenario de fuertes contrastes hídricos que comienzan a reflejarse con claridad en la soja, el principal cultivo de la Argentina. Si bien la siembra transita su tramo final, el deterioro de las reservas de humedad en regiones claves y la aparición de plagas empiezan a encender señales de alerta.
De esta manera la siembra de soja transita su etapa final, cubriendo el 96,2% del área proyectada, mientras que las lluvias continúan condicionando el avance de las labores sobre el norte del área agrícola. La condición hídrica Adecuada/Óptima se redujo un 7%, principalmente por la falta de humedad sobre el Sur de Córdoba y el oeste bonaerense. La condición de cultivo Normal/Excelente también registró una baja del 10%.
El 15 % de la soja de primera inició el período crítico, principalmente sobre ambos núcleos, a la espera de futuras precipitaciones. En paralelo, luego de algunos días sin lluvias, los técnicos detectaron focos de “arañuela roja” en varios lotes, lo que requiere la concreción de las respectivas aplicaciones. En cuanto a la soja de segunda, en los lotes más avanzados se han observado dificultades para cerrar el entre surco.
Por su parte la en maiz, la siembra con destino a grano comercial alcanza el 93,1% del área proyectada. Las tareas siguen retrasadas en NOA y NEA por la imposibilidad de ingresar a los lotes tras las lluvias recientes. A su vez, la presión producida por el incremento de poblaciones de Dalbulus maidis en el Centro-Norte de Santa Fe empieza a modificar decisiones de manejo. Y parte del maíz tardío aún no implantado podría reorientarse hacia soja.
Por su parte, el maíz temprano sostiene un panorama general «resistente», pero con recortes concretos donde no llovió. El sudeste cordobés es la región más comprometida, con estimaciones de pérdidas de rinde del 30% al 50% y rindes que podrían ubicarse en torno a 70 qq/ha o menos en zonas del norte y este de Marcos Juárez.
La cosecha de girasol ya avanzó al 21,9% del área apta, con un adelanto de 12 puntos porcentuales respecto del promedio de las últimas cinco campañas. El rinde nacional se mantiene en 22,6 qq/ha, con registros regionales que oscilan entre 20 y 30 qq/ha, lo que permite sostener sin cambios la proyección de producción en 5,8 millones de toneladas.
A diferencia de la soja y el maíz, el girasol atravesó sus etapas más sensibles con una disponibilidad hídrica más equilibrada en buena parte del área agrícola, lo que se traduce en lotes más uniformes y con menor nivel de estrés. Esa estabilidad, sumada a una ventana climática favorable para las labores, facilitó una recolección más fluida y posiciona al girasol como el cultivo que hoy aporta mayor previsibilidad dentro del esquema productivo.