Insumo-Producto: ¿Qué pueden comprar hoy los productores con la cosecha de soja?

El Monitor Insumo-Producto de CONINAGRO mostró una mejora de la oleaginosa frente a inversiones, mientras otros sectores aún necesitaron más producción para cubrir costos claves

En la etapa final de la cosecha de la campaña 2025/26, y ante la proyección de una robusta producción a nivel nacional que alcanzaría los 51,1 millones de toneladas, pero según el Monitor Insumo-Producto elaborado por CONINAGRO la soja presenta un escenario de costos relativos mixto. Ya que mejoró significativamente su capacidad de compra para acceder a maquinaria, vehículos e inversiones inmobiliarias, perdió poder adquisitivo frente al gasoil y la reposición ganadera

El informe evalúa el poder de compra de siete productos agropecuarios clave, entre ellos la soja, frente a una amplia variedad de insumos, costos e inversiones. El objetivo es medir cómo evolucionan las relaciones entre precios y costos para determinar la competitividad de cada actividad.

De esta manera, construir un metro cuadrado demanda actualmente 2 toneladas de soja, lo que representa una mejora interanual del 12,9%, aunque todavía se ubica 14,5% por encima del promedio histórico. La relación también mejoró para la compra de inmuebles. Hoy se requieren 6,8 toneladas de soja para adquirir un metro cuadrado, lo que implica una mejora del 19,4% respecto del mismo período del año pasado.

Entre los bienes de capital sobresalen las mejoras registradas en maquinaria agrícola y vehículos. Para adquirir una camioneta Hilux 4×4 se necesitan 115 toneladas de soja, un 16,8% menos que un año atrás. Además, es uno de los pocos bienes que incluso se ubica un 2,7% por debajo de su promedio histórico de los últimos cinco años.

Por su parte, para comprar un tractor se requieren actualmente 430 toneladas de soja, frente a las 528 toneladas necesarias un año atrás, lo que equivale a una mejora del 18,4%. En tanto, una sembradora demanda 338 toneladas de grano, reflejando un abaratamiento relativo del 21,3%.

Según el informe de la entidad, la mayor ganancia de poder adquisitivo se observa en las cosechadoras, ya que para acceder a una unidad hoy se necesitan 1.283 toneladas de soja, cuando un año atrás eran necesarias 1.768 toneladas. Por lo que la mejora alcanza el 27,4%, convirtiéndose en la relación más favorable del informe.

Sin embargo, con respecto a la oleaginosa no todas las variables evolucionaron en la misma dirección, ya que la relación entre soja y ganadería mostró un marcado deterioro, ya que la reposición de invernada exige actualmente 14,5 kilos de soja por cada kilo de ternero, un encarecimiento del 16% respecto de la campaña anterior. Además, esta relación se encuentra 64,3% por encima del promedio de los últimos cinco años, constituyendo la mayor pérdida relativa observada en la serie.

Otro de los puntos negativos es en un insumo clave como el gasoil. Actualmente se necesitan 5,1 kilos de soja para comprar un litro de combustible, lo que implica un deterioro del 17% respecto de hace un año y del 48% frente al promedio de los últimos cinco años.

En materia de transporte, los fletes también continúan mostrando una relación desfavorable, aunque requieren 2% menos soja que un año atrás, siguen ubicándose 33% por encima del promedio histórico quinquenal.

Respecto de los insumos agrícolas, las variaciones fueron más moderadas. El informe señala que se necesita 5% más soja para adquirir gasoil que un año atrás, mientras que para comprar fosfato monoamónico se requiere 7% menos grano que en la campaña anterior.

En maíz cuanto al maiz, el mayor salto se dio en la urea, donde la relación pasó de 2,9 a 5,0 kilos por kilo, con una variación del 73%. También se encareció el gasoil, que avanzó de 6,5 a 9,0 kilos por litro, y el flete de 300 kilómetros, que pasó de 195 a 288 kilos, con un aumento del 17%.

La carne bovina presentó el escenario más favorable entre los productos relevados. Para comprar maíz se necesitaron 56,3 kilos de carne por tonelada, contra 70,3 kilos en mayo de 2025, una mejora del 20%. También bajó la cantidad requerida para alfalfa, tractor y pick-up, con reducciones del 25%, 22% y 20%, respectivamente.

La única señal negativa para la ganadería apareció en el combustible, donde la relación con el gasoil pasó de 0,45 a 0,51 kilos de carne por litro, lo que implicó un aumento del 12%. Aun así, el resto de los rubros mostró una mejora relevante en la capacidad de compra del sector.

En el caso de la lechería, la presión de costos fue más marcada: el litro de leche al productor perdió poder de compra frente al maíz, que pasó de 454 a 523 litros por tonelada, y frente al gasoil, que subió de 2,9 a 4,7 litros por litro, con una variación del 61%. También aumentó la cantidad necesaria para cubrir el salario, de 1.771 a 2.195 litros, equivalente a una suba del 24%.