La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) incrementó la estimación de siembra en 130.000 hectáreas respecto a las previsiones del mes pasado gracias a las lluvias y a la baja de la urea.
Las lluvias registradas durante junio y la fuerte caída del precio de la urea mejoraron las perspectivas para el trigo argentino. La Bolsa de Comercio de Rosario elevó la estimación de superficie sembrada a 6,95 millones de hectáreas y proyecta una producción de 20,5 millones de toneladas.
“En mayo la siembra triguera nacional sufría el descuento de 500.000 hectáreas por el costo de la urea que trepaba a los U$S 1.000 la tonelada a pesar de haber un excelente escenario hídrico. Pero con lluvias muy interesantes en junio y ahora con una urea que ronda los U$S 550, el trigo vuelve a sumar área por segundo mes consecutivo”, indicó la BCR.
Tal es así que, la caída en área del 7% en área que se estimó hace solo un mes respecto a la campaña anterior ya no sería tal, sino que pasaría a ser de solo el 3%, por lo que la superficie a implantarse con trigo en la presente campaña pasaría a ser la segunda mayor siembra nacional de Argentina de los últimos 17 años.
Con esta actualización, el cereal pasaría a ocupar 6,95 millones de hectáreas, con un rinde promedio nacional proyectado en 30,5 quintales por hectárea (qq/ha). De esta manera, el horizonte productivo nacional —con un clima normal— pasa de los 20 millones de toneladas en mayo a 20,5 millones en junio.
En total, se sumarían unas 130.000 hectáreas respecto a las previsiones del mes pasado realizadas por la BCR y la totalidad de las mismas se sumarían en el suroeste del país: 45.000 hectáreas en La Pampa y 95.000 en Buenos Aires.
La mejora se explica principalmente por el comportamiento climático en el sudoeste del país. Durante junio, regiones que habitualmente reciben entre 10 y 20 milímetros de lluvia registraron acumulados muy superiores a lo normal.
En sectores del centro-este de Córdoba se superaron los 50 milímetros, mientras que en el norte de La Pampa y el centro-oeste bonaerense se registraron precipitaciones de entre 50 y 100 milímetros, generando reservas de humedad excepcionales para esta época del año.
Según releva la BCR, técnicos de La Pampa destacaron que las lluvias de hasta 90 milímetros fueron «inusuales» para la región y, sumadas al menor costo de la fertilización, permitieron recuperar tanto el nivel tecnológico como la intención de siembra.
En el sudeste bonaerense, donde la siembra de trigo y cebada ya transita su etapa final, los productores también retomaron los esquemas habituales de fertilización gracias a la mejora en la relación de precios de los insumos.
Actualmente, el cultivo presenta una buena implantación en prácticamente todo el país. Si bien se observan algunos amarillamientos producto de las bajas temperaturas, el estado general es considerado muy bueno.