La Bolsa de Cereales de Córdoba confirmó la mayor producción de trigo de la historia provincial y rindes récord también en garbanzo, en un ciclo marcado por abundante disponibilidad hídrica y condiciones climáticas altamente favorables.
La campaña invernal 2024/25 en Córdoba finalizó con resultados históricos en materia productiva, especialmente en trigo, que alcanzó la mayor producción registrada en la provincia. Así lo indica el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), elaborado a partir de la red de colaboradores y correspondiente al período del 5 al 11 de enero.
De acuerdo con el informe, el trigo logró un rinde promedio en secano de 43,2 quintales por hectárea, casi 70% por encima del promedio histórico, lo que se traduce en una producción estimada de 7,1 millones de toneladas. Estos valores consolidan una campaña excepcional para el cereal, sostenida por un contexto climático altamente favorable y el uso de tecnología de alto nivel.
En el caso del garbanzo, los rindes también resultaron destacados, con un promedio de 26,8 qq/ha entre riego y secano, un 38% superior al histórico. Sin embargo, la producción total se estimó en 51,8 mil toneladas, un 11% por debajo del promedio provincial, debido a una reducción superior al 40% en la superficie sembrada. Según señalaron colaboradores de la BCCBA, el principal factor que desalentó la implantación fue el precio y la rentabilidad esperada del cultivo.
El ciclo comenzó con un otoño caracterizado por precipitaciones excepcionalmente abundantes, que permitieron una óptima recarga de los perfiles del suelo y condiciones ideales para la siembra. No obstante, el desarrollo inicial de los cultivos se vio afectado por fuertes heladas entre fines de junio y comienzos de julio, que provocaron daños transitorios como amarillamiento foliar y retrasos fenológicos.
La situación se revirtió posteriormente con la ausencia de heladas de magnitud y la ocurrencia de lluvias por encima de los promedios históricos, lo que permitió una buena recuperación de los cultivos y un tránsito del período crítico en muy buen estado hídrico y sanitario.
Desde el punto de vista sanitario, la campaña mostró baja presión de plagas. En garbanzo se destacó la presencia de rabia (Ascochyta rabiei), principalmente en lotes bajo riego, donde fue necesario intensificar los controles, aunque sin impactos significativos sobre el rendimiento. En trigo, además, se resaltó el uso de semillas de alta tecnología, lo que permitió expresar al máximo el potencial productivo, aunque con una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a los elevados rindes y que podría generar descuentos comerciales.
En cuanto a pérdidas de superficie, el informe señala que se perdieron alrededor de 35 mil hectáreas de trigo, equivalentes al 2% del área sembrada, mayormente por granizo. En garbanzo, las pérdidas fueron marginales, con apenas 83 hectáreas afectadas.
“El contexto climático favorable se reflejó en rindes que alcanzaron los valores más altos desde que la Bolsa de Cereales de Córdoba dispone de registros para ambos cultivos”, concluye el informe de la entidad.