Carbón de la panoja en maíz: alertan por su reaparición en el sudeste de Córdoba

La enfermedad, causada por Sporisorium reilianum, volvió a detectarse con niveles de daño significativos en lotes del departamento Marcos Juárez. Técnicos de Aapresid advierten por pérdidas de hasta el 50% y llaman a reforzar el monitoreo y las estrategias de manejo.

El carbón de la panoja del maíz, una enfermedad históricamente poco frecuente en Argentina, volvió a encender alarmas en el sudeste de Córdoba tras registrarse focos con alta severidad durante la campaña actual. El patógeno responsable, Sporisorium reilianum, mostró niveles de incidencia que impactan de forma directa sobre el rendimiento, en un contexto productivo que podría estar favoreciendo su reaparición.

De acuerdo a un informe de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid, en el departamento Marcos Juárez se detectaron lotes con hasta un 48% de plantas afectadas, lo que se traduce en pérdidas de hasta el 50% del potencial productivo.

Un problema que escala en los sistemas productivos

Si bien a nivel regional sigue siendo considerada una enfermedad de baja frecuencia, los registros actuales muestran un cambio en su comportamiento. “Asistimos a un cambio de escala, porque ya no es un lote aislado, sino muchos lotes que tienen un poco de carbón, y eso es lo que genera preocupación”, explicó el asesor José Luis Zorzín.

En muchos casos, los lotes afectados ya habían presentado la enfermedad en campañas anteriores, aunque con incidencias bajas (entre 1% y 3%), lo que llevó a subestimar su impacto. Este antecedente sugiere una acumulación progresiva de inóculo en el sistema.

Entre los factores que podrían estar impulsando esta reaparición se destacan la intensificación agrícola, el acortamiento de las rotaciones y la reiteración del cultivo de maíz en un mismo lote. “Cuando el maíz vuelve antes al lote y hay algo de inóculo presente, el problema puede aparecer incluso en híbridos que en evaluaciones previas mostraron buen comportamiento”, advirtió Zorzín.

Cómo actúa el carbón de la panoja

El hongo Sporisorium reilianum produce teliosporas capaces de sobrevivir durante varios años en el suelo, lo que lo convierte en un patógeno difícil de erradicar. Estas estructuras son la principal fuente de infección.

A diferencia del carbón común del maíz (Ustilago maydis), que genera agallas localizadas, el carbón de la panoja es una enfermedad sistémica. La infección ocurre en etapas muy tempranas del cultivo, durante la germinación o emergencia, cuando el patógeno ingresa por las raíces y coloniza los tejidos meristemáticos.

“El problema es que tiene una infección temprana y una expresión tardía, lo que dificulta su detección oportuna y limita las posibilidades de intervención durante el ciclo del cultivo”, explicó el Dr. Roberto De Rossi, especialista de la Universidad Católica de Córdoba.

Impacto directo en el rendimiento

El efecto sobre la productividad es contundente: cada planta afectada pierde completamente su capacidad de generar granos. De allí surge una de las definiciones más claras del problema: “planta afectada es planta que no rinde”.

Entre los síntomas más característicos se encuentran:

  • Espigas o panojas reemplazadas por masas negras de esporas
  • Plantas enanas o con entrenudos cortos
  • Malformaciones y multibrotación
  • Espigas deformadas o sin granos

En escenarios de alta incidencia, el impacto económico puede ser significativo a escala de lote, debido a la pérdida total de producción en las plantas afectadas.

Claves para la detección en el lote

La cosecha se presenta como un momento estratégico para identificar la enfermedad y evaluar su magnitud. Los especialistas recomiendan realizar recorridas previas y observar:

  • Presencia de panojas o espigas transformadas en masas carbonosas
  • Distribución de focos o plantas aisladas afectadas
  • Variabilidad en el desarrollo del cultivo

Durante la trilla, el carbón de la panoja puede evidenciarse por la liberación de esporas en forma de nubes oscuras al romperse las estructuras infectadas.

Una vez finalizada la cosecha, resulta clave la limpieza de la maquinaria para evitar la dispersión del inóculo hacia otros lotes.

Manejo y prevención: las herramientas disponibles

Actualmente no existen medidas curativas durante el ciclo del cultivo, por lo que el manejo se basa en la prevención y planificación a mediano plazo. Entre las principales estrategias se destacan:

  • Registro y seguimiento de lotes afectados
  • Rotación de cultivos para reducir la carga de inóculo
  • Selección de híbridos con mejor comportamiento sanitario
  • Ajustes en la fecha de siembra y manejo del sistema

Desde Aapresid remarcan que el monitoreo sistemático y el intercambio de información entre productores y técnicos son fundamentales para comprender la dinámica de la enfermedad y anticipar escenarios de riesgo.

Generar información para anticiparse

Aunque el carbón de la panoja continúa siendo una enfermedad de baja frecuencia, su reaparición con niveles de daño significativos plantea un desafío para los sistemas productivos actuales.

En este contexto, la generación de información y el registro de casos se vuelven herramientas clave para ajustar estrategias y mejorar el manejo sanitario. Variables como la fecha de siembra o la inclusión de cultivos de servicio están actualmente en evaluación como posibles moduladores del riesgo.

El mensaje técnico es claro: frente a un patógeno con alta persistencia en el suelo y capacidad de generar pérdidas severas, la anticipación y el manejo integrado son determinantes para sostener la productividad del maíz.