La detección del virus en granjas de gran escala pone en jaque la sanidad porcina. Córdoba concentra el 46% del stock comprometido en el país, obligando a reforzar planes de vacunación y controles en el transporte.
La sanidad de la producción porcina argentina enfrenta un escenario de alta complejidad ante la confirmación de nuevos focos de la enfermedad de Aujeszky en granjas industriales de gran escala. De acuerdo con un informe técnico elaborado por JLU Consultora a partir de los datos oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) al 22 de octubre de 2026, el registro sanitario abarca 1.108 unidades productivas (UPs) con un stock global de 3,83 millones de animales. Si bien el 53% de los predios y el 71,7% de las cabezas ostentan la condición de libres de la patología, el núcleo del problema se trasladó de los tradicionales esquemas familiares a granjas industriales.
Actualmente, existen 104 establecimientos con el problema activo en el país, cifra conformada por 93 granjas en proceso de saneamiento y 11 categorizadas formalmente como infectadas. El impacto de la patología adquiere una dimensión productiva más severa al evaluar el volumen de hacienda: los predios comprometidos concentran 503.246 animales, lo que equivale al 13,1% del rodeo porcino total relevado. A este panorama se añade la existencia de 26 unidades productivas con 60.470 cabezas que operan bajo prórroga.
En cuanto a las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe reúnen el 74% de las unidades auditadas y 94 de los 104 criaderos con presencia activa del virus. Más contundente aún resulta el indicador de stock, donde estas tres jurisdicciones agrupan el 97% de los porcinos comprometidos a nivel federal.
La provincia de Córdoba se ubica como el principal foco de preocupación sanitaria al concentrar 232.931 cabezas afectadas, lo que representa el 46% del total nacional con problema activo. En el territorio cordobés, el 21% de su propio stock se encuentra infectado o bajo saneamiento distribuido en 43 unidades productivas. La gravedad del cuadro quedó expuesta por la escala de los establecimientos: tan solo un criadero cordobés diagnosticado a finales de septiembre reúne 38.569 animales, explicando por sí solo el 73% de las cabezas infectadas del país.
En contrapartida, la provincia de Entre Ríos exhibe el mejor estándar sanitario y productivo, al sostener 454.593 animales y 48 granjas libres con un promedio de 7.800 cabezas sin registrar establecimientos comprometidos. Fuera de esa zona, los casos son aislados: Salta y Chaco con saneamientos, San Luis con 2 infectadas.
En los predios con intervención activa predomina con amplitud el saneamiento con vacunación, una estrategia que abarca a 74 unidades productivas de gran escala que promedian 5.782 cabezas cada una y concentran 427.884 animales, frente a apenas 19 granjas más pequeñas que sanean sin aplicar biológicos. Esta escala evidencia que las medidas paliativas y de contingencia recaen sobre la franja más tecnificada del negocio porcino.
La consultora remarca que el avance del patógeno evidencia fallas críticas en los cordones de bioseguridad interna y externa de las empresas. Entre los vectores de propagación más apuntados por los técnicos públicos y privados se ubica la logística del transporte de ganado en pie, donde persisten severas deficiencias y descuidos en la desinfección y el lavado de los camiones de carga.
Ante este escenario, los profesionales del sector advierten que la inversión preventiva en esquemas estrictos de bioseguridad resulta sustancialmente más económica y eficiente que afrontar las mermas productivas y los elevados costos operativos que impone un programa de saneamiento viral.