La producción de leche crecería más del 3% en 2026, con márgenes aún bajo presión

Con un fuerte arrastre de 2025, buenas condiciones forrajeras y mayor escala productiva, el sector lácteo proyecta un nuevo aumento de la producción, aunque la rentabilidad sigue condicionada por los costos y los precios recibidos.

La producción de leche en Argentina mantendría en 2026 una senda de crecimiento, aunque en un contexto de márgenes ajustados y elevada incertidumbre económica. Según un trabajo elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), con información aportada por el sector industrial y la Dirección Nacional Láctea, el volumen total alcanzaría los 11.975,5 millones de litros, lo que representa un incremento interanual del 3,08% respecto de 2025.

El año pasado cerró con una producción de 11.617,6 millones de litros, un 9,7% más que en 2024, desempeño que fue aún mejor si se lo mide en sólidos útiles. La combinación de mayores volúmenes y mejores tenores de grasa butirosa y proteína permitió que la producción de sólidos creciera más del 11%, reflejando un salto en eficiencia productiva.

El buen resultado de 2025 estuvo asociado a condiciones climáticas favorables y a un escenario económico que, al menos en la primera parte del año, mostró niveles de rentabilidad positivos. Sin embargo, ese contexto se fue deteriorando hacia el cierre del ejercicio, con precios a la producción que en muchos casos quedaron por debajo de los costos, aunque con una marcada dispersión según calidad, escala y región.

El inicio de 2026 encuentra al sector con un efecto inercial de crecimiento, buena disponibilidad de pasturas y reservas forrajeras, y condiciones meteorológicas en general favorables. No obstante, las relaciones de precios entre la leche y los principales insumos y servicios continúan siendo desfavorables para los productores. En este marco, la expectativa está puesta en una menor presión de oferta hacia el pico estacional de mínima, una leve mejora del consumo interno y una recuperación parcial de los precios internacionales que permita recomponer los valores percibidos en tranquera y volver a márgenes positivos.

Las proyecciones de crecimiento relevadas entre industrias lácteas muestran un amplio rango, con estimaciones que van desde apenas 0,2% hasta 6,1% interanual. El promedio ponderado de estas previsiones arroja el mencionado 3,08% para todo el año. La estimación surge de información aportada por 20 industrias que procesan algo más del 50% de la leche del país, ponderadas según su participación en la captación nacional.

En paralelo, se profundiza una tendencia estructural que viene marcando al sector: la concentración de la producción en tambos de mayor escala, con altos niveles de automatización, sistemas de encierre y mayores estándares de bienestar animal y sostenibilidad ambiental. Estos establecimientos explican buena parte del crecimiento reciente, tanto por mayor producción individual como por incorporación de vacas al sistema.

Las proyecciones locales están en línea con los informes internacionales. El USDA estima que la producción argentina podría alcanzar cerca de 12 millones de toneladas métricas en 2026, un 4% más que en 2025, apalancada en buenas condiciones climáticas, reservas forrajeras sólidas y una buena salud del rodeo. Por su parte, Rabobank prevé un crecimiento más moderado, del orden del 1%, destacando la amplia disponibilidad de alimento, pero también la persistencia de márgenes ajustados y una menor competitividad exportadora ante la estabilización del tipo de cambio.

Con este escenario, el 2026 se perfila como un año de crecimiento productivo moderado, donde la clave no estará solo en los litros producidos, sino en la capacidad del sector para recuperar rentabilidad en un contexto de alta volatilidad y costos todavía elevados.