DeLaval se reunió con distribuidores en Villa María y analizó las tendencias y la adopción tecnológica en la lechería argentina

En el marco de un encuentro realizado en un hotel de la ciudad, Ezequiel Cabona, vicepresidente de DeLaval para Latinoamérica, evaluó el avance de la tecnología en el sector lácteo, los procesos de consolidación de tambos y los desafíos del recambio generacional.

En Villa María la firma DeLaval llevó a cabo una reunión con su red de distribuidores, en una actividad que contó con la participación de representantes de las distintas cuencas lecheras de Argentina y también con distribuidores invitados del Uruguay.

Según explicó Ezequiel Cabona, vicepresidente de DeLaval para la región latinoamericana, la empresa realiza este tipo de reuniones con cierta frecuencia para hacer un seguimiento de la evolución del mercado y trabajar proactivamente con la red de distribución en la adaptación a los cambios tecnológicos y a las exigencias de los productores.

Tendencias globales y consolidación de establecimientos

Respecto al panorama internacional y regional, Cabona señaló que en Argentina se observan las tendencias globales, funcionando en gran medida como una copia, con cierta demora, de lo que ocurre en el mercado americano, al que definió como referente en tecnologías de gran escala y en el mercado internacional de la leche.

El directivo detalló que existe una gran consolidación de tambos a nivel general. Si bien indicó que en la Argentina las tasas de cierre o concentración de tambos en una sola unidad productiva aún no alcanzan la velocidad de los mercados más desarrollados, sí se registran tasas altas de consolidación en ciertas regiones geográficas, donde han comenzado a concretarse instalaciones de gran tamaño a alta velocidad.

En la comparación regional, mencionó a Brasil —con fuerte crecimiento en zonas del sur y centro de Minas Gerais— y a Chile, que tras haber pasado por sistemas estabulados y pastoriles, actualmente registra el retorno de tambos medianos a grandes a la estabulación.

Alternativas tecnológicas y escala de producción

Cabona sostuvo que los productores con proyección de crecimiento continúan invirtiendo más allá de la coyuntura y las discusiones sobre precios o la macroeconomía, considerando que la lechería es una actividad a muy largo plazo que requiere planificaciones de décadas.

Entre las tecnologías adoptadas, destacó las siguientes variantes:

  • Salas rotativas o «calesitas»: Indico que su adopción es cada vez más frecuente para ordeñar un gran volumen de animales. A modo de comparación, remarcó que en Estados Unidos existen salas que ordeñan más de 1.000 vacas por hora, mientras que en Argentina ya se están montando instalaciones para superar las 600 vacas por hora, permitiendo manejar en un centro de ordeño a más de 5.000 animales.
  • Salas convencionales: Señaló que en regiones donde la subdivisión de la tierra no permite concentrar tantos animales, se busca este tipo de instalaciones con alto nivel de gerenciamiento para obtener datos y tomar decisiones precisas.
  • Robotización: Afirmó que este sistema genera un cambio significativo en la forma de producir leche, aportando beneficios e incentivando el interés de las nuevas generaciones.

En relación al recambio generacional, el ejecutivo enfatizó que la tecnología, la mejora en las condiciones de trabajo y la gestión de datos resultan claves para atraer a los jóvenes y dar continuidad a los proyectos familiares o empresariales.

Margen de adopción en la Argentina

Al analizar el nivel actual de incorporación tecnológica en los tambos argentinos, Cabona puntualizó que más de la mitad de los establecimientos en el país no utiliza ningún sistema de gestión y continúa anotando información en libretas. Asimismo, indicó que las tecnologías para eficientizar el ordeño presentan una tasa de adopción de entre el 15% y el 20%, lo que significa que el 80% de los tambos aún no ha dado ese paso.

A pesar de esta brecha, ponderó que existe un grupo de productores de avanzada que cuenta con tecnología equiparable a la de cualquier parte del mundo. En ese sentido, ubicó a la Argentina entre los «top 3 o top 5» de los países con potencial para hacer una diferencia en la lechería mundial.

Por último, al referirse al vínculo de la compañía con el país, resaltó que DeLaval tiene 148 años de historia global y que Argentina tiene más de 145 años de presencia de la marca, habiendo sido el segundo país internacional para la empresa después de Suecia y Estados Unidos.