Sector Porcino 2025: Récord de faena, importaciones y el gran desafío de los márgenes

El balance anual de la Consultora JLU destaca un crecimiento productivo del 5,3% en toneladas y la consolidación del cerdo como la proteína más accesible, pese al impacto de importaciones récord y al caída de los márgenes.

El Anuario del Sector Porcino Argentino 2025, realizado por la Consultora Juan Luis Uccelli, señala que 2025 fue un año de expansión productiva y consolidación en términos de eficiencia y consumo interno. Sin embargo hubo obstáculos permanentes, como el récord de importaciones, la presión impositiva y un tipo de cambio poco competitivo que dificultaron aun mas el avance.

Durante 2025, el sector porcino argentino alcanzó un hito histórico: por primera vez se superaron los 11 millones de cabezas faenadas. Este volumen representó un crecimiento interanual del 4,2% en cantidad de animales y del 5,3% en toneladas producidas, una diferencia explicada, principalmente, por el aumento del peso promedio de faena, que se incrementó en 1,3 kilos por animal.

El aumento del peso de faena refleja mejoras en la eficiencia productiva, en la genética y en la gestión de los sistemas, aun en un contexto sanitario complejo. La eficiencia alimenticia promedio se ubicó en 2,94 kilos de alimento por cada kilo de cerdo en pie producido, mostrando una leve mejora respecto de años anteriores, aunque todavía afectada por enfermedades persistentes como Aujeszky, que continúa generando pérdidas productivas y costos adicionales.

El consumo de alimento balanceado acompañó el crecimiento del sector y superó las 3,8 millones de toneladas en el año siendo un 4,9% superior que en el 2024. El maíz fue el insumo clave, con 2,28 millones de toneladas utilizadas, seguido por la soja, con unas 760 mil toneladas. El total de alimento es el comprado como iniciadores y el fabricado por los productores a partir de un premix.

En cuanto a los productores porcinos en se registraron 1.829 productores porcinos en todo el país, pero el reparto de la producción es altamente desigual. Apenas el 4% de los establecimientos —los de mayor escala— concentran el 46% de las cerdas y aportan el 53% de los animales faenados.

En 2025, el precio promedio anual del cerdo en pie fue superior al de 2024 y se ubicó por encima del promedio histórico del período 2002-2025, estimado en 1,31 dólares por kilo vivo. El margen bruto promedio alcanzó los 0,33 dólares por kilo vivo, un resultado positivo que prolonga una racha de 23 años consecutivos de márgenes favorables para la actividad.

No obstante, la consultora advierte que esta rentabilidad comenzó a erosionarse en la segunda mitad del año. El aumento de los precios del maíz y la soja elevó los costos de producción, mientras que la participación del productor en el precio final cayó hasta apenas el 6,8%, un nivel que genera preocupación y refleja un deterioro en la distribución del valor dentro de la cadena.

En 2025, Argentina alcanzó el mayor volumen de importaciones de carne porcina del siglo 53.117 toneladas, lo que implica un salto de unas 35 mil toneladas respecto del año anterior. Este ingreso masivo de producto importado tuvo un impacto directo sobre el precio interno y sobre el valor recibido por los productores locales.

En contraste, las exportaciones permanecieron estancadas en niveles bajos, con apenas 13.357 toneladas vendidas al exterior. Para la consultora, el principal factor que explica esta falta de dinamismo exportador es un tipo de cambio que no resulta competitivo y que desalienta la colocación de productos argentinos en los mercados internacionales.

En 2025, el consumo per cápita de carne porcina alcanzó los 23,8 kilos por habitante, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido. La explicación está, en gran medida, en la brecha de precios con la carne vacuna.

La consultora señala que en el último año el precio del asado aumentó el doble que el del pechito de cerdo, lo que convirtió a la carne porcina en una alternativa mucho más accesible para los consumidores, en un contexto donde el poder adquisitivo creció muy por debajo del precio de los alimentos. “El cerdo dejó de ser una carne complementaria para transformarse en una opción central en la dieta de los argentinos”, marcó.