En una charla virtual organizada por el Círculo de Periodistas Agropecuarios de Córdoba (CIPAG) especialistas repasaron la actualidad de esas economías regionales. Presión impositiva, logística y cambios de hábito en los consumidores, entre los principales ejes.
El Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG) realizó la charla virtual “Panorama Frutihortícola Argentino: datos, análisis y perspectivas para interpretar la actualidad del sector”. El encuentro reunió a especialistas, periodistas y referentes de la cadena para abordar la situación productiva, comercial y estadística de esos sectores.
La actividad contó con las exposiciones de Betina Ernst (consultora Top Info), Jorge Cervi (vicepresidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados – CAFI) y Federico González Ocantos (plataforma Datos ALFA), bajo la moderación de Ana Laura Campetella (secretaria del CIPAG). La apertura estuvo a cargo de Pablo Correa y Adrián Mancini, presidente y tesorero de la entidad cordobesa, respectivamente.
Una actividad estratégica con trabas estructurales
Durante el encuentro organizado por el CIPAG, Betina Ernst repasó la diversidad geográfica del mapa frutícola nacional, destacando polos como Mendoza, Tucumán, Río Negro, Salta, Entre Ríos, Corrientes, Formosa y San Juan. Las producciones abarcan desde el limón tucumano industrializado y los cítricos dulces del Litoral y el NEA, hasta las peras y manzanas de la Patagonia, y las cerezas, carozos, arándanos y bananas del norte.
Sin embargo, Ernst remarcó que el sector enfrenta dificultades estructurales como la elevada carga tributaria, deficiencias de infraestructura y pérdida de competitividad frente a países competidores. Ante esto, planteó la necesidad de que los gobiernos provinciales reduzcan impuestos locales, mejoren rutas y faciliten el acceso a financiamiento para incorporar tecnología frente al cambio climático.
En cuanto al mercado interno, la especialista de Top Info señaló que, además de la pérdida de poder adquisitivo, existen cambios generacionales en el consumo: las nuevas capas de consumidores demandan productos de menor tamaño o variedad, mostrando preferencia por frutas como la palta y la banana.
Costos y presión tributaria en peras y manzanas
Por su parte, Jorge Cervi detalló la realidad productiva de Río Negro y Neuquén, donde se estiman entre 32.000 y 34.000 hectáreas en producción con un volumen cercano a 1,2 millones de toneladas. En esta zona, las peras sostienen una marcada orientación exportadora, mientras que las manzanas se destinan mayoritariamente al consumo doméstico.
El dirigente de CAFI explicó que el negocio internacional enfrenta la presión de la oferta del hemisferio norte sobre Brasil y complicaciones para colocar fruta en Rusia, sumado a las fluctuaciones cambiarias. A nivel interno, subrayó la incidencia de los costos estructurales: la carga impositiva representa más del 28% de los costos globales de la fruticultura. A esto se suman el peso de la mano de obra, el gasto energético de las cámaras frigoríficas y los fletes por las distancias hacia los puertos. Cervi enfatizó que, al ser una actividad con inversiones a largo plazo (la implantación de un monte frutal requiere varios años), el sector necesita certidumbre para renovar variedades y mantener la competitividad.
Precios, logística y falta de estadísticas
En tanto, Federico González Ocantos abordó el comportamiento de los precios a través del índice mayorista de Datos ALFA, que monitorea diez productos principales. Explicó que la operatividad con perecederos y las distancias logísticas generan fuertes fluctuaciones, citando el caso del tomate, afectado por la estacionalidad y tiempos de cosecha. En contraposición, peras y manzanas logran regular su oferta anual gracias a la conservación en frío.
González Ocantos también advirtió sobre la falta de datos estadísticos oficiales, la informalidad en el segmento hortícola y la baja inversión de algunos mercados en áreas de relevamiento, lo que dificulta la toma de decisiones.
De cara a 2027, el analista de Datos ALFA proyectó que los principales desafíos continuarán ligados a los costos logísticos, la variabilidad climática y la necesidad de financiamiento, identificando como tendencias clave el avance de la digitalización comercial, la reducción de intermediarios y el desarrollo de nuevos formatos industrializados.