Un relevamiento del primer trimestre realizado por la Unión Industrial de Córdoba muestra expectativas divididas y un fuerte freno a la inversión.
La Unión Industrial de Córdoba (UIC), realizó su informe de “Pulso Productivo” correspondiente al primer trimestre de 2026, donde muestra que la industria de Córdoba atraviesa una etapa de transición marcada por la caída de la actividad, la cautela empresaria y un cambio en las prioridades estratégicas. El estudio advierte que el sector no enfrenta limitaciones de capacidad productiva, sino dificultades para activarla en el contexto económico actual.
El relevamiento, basado en 369 empresas de distintos tamaños y sectores, muestra que el 44% de las firmas registró retrocesos en su nivel de actividad, un porcentual impactante, mientras que sólo el 16% logró crecer y un 40% se mantuvo estable. Además, el 46% reportó caídas tanto en la comparación trimestral como interanual, lo que consolida una tendencia contractiva
Al preguntarles a los empresarios sobre los obstáculos para el desarrollo, la falta de demanda encabezó la lista con el 47% de las menciones, muy por delante de los demás factores. En segundo con el 36% está la presión impositiva y en tercer lugar se encuentra el costo laboral, con el 26%.
La combinación de baja demanda con alta carga fiscal y laboral configura, “un escenario de rentabilidad debilitada, incluso en contextos de baja actividad”, según el informe. El costo financiero fue mencionado por el 21% de los encuestados, mientras que la incertidumbre macroeconómica y la competencia desleal registraron cada una un 16%. La apertura de importaciones fue señalada por el 14%.
El escenario a 12 meses refleja una fuerte dispersión de expectativas, ya que el 31% de las empresas proyecta crecimiento, el 33% anticipa una mayor caída y el 36% se mantiene en una posición neutral. Esta falta de consenso impacta directamente en las decisiones empresariales. De hecho, el 41% de las firmas no prevé realizar inversiones en el corto plazo, lo que limita la capacidad de recuperación futura del sector.
“El sistema pierde dirección: no hay consenso sobre el escenario futuro”, advierte el informe, que vincula esta incertidumbre con una mayor cautela en la toma de decisiones.
La innovación y tecnología se consolidó como la primera prioridad de inversión en todos los segmentos, con mayor peso a medida que crece el tamaño de la empresa: el 50% de las grandes firmas la elige como destino principal, frente al 34% en el segmento micro y del 35% al 46% en las Pymes. La maquinaria y equipo se mantiene como segunda opción en todos los tamaños. El capital de trabajo gana relevancia en pequeñas y medianas empresas.
La principal fuente de financiamiento sigue siendo el capital propio, entre el 40% y el 60% de las empresas, recurre a recursos propios. El crédito bancario nacional gana participación recién en las medianas y grandes, mientras que los programas públicos son prácticamente inexistentes para micro y pequeñas.
En materia laboral, el 63% de las empresas mantuvo su plantel en el último trimestre, el 29% lo redujo y sólo el 6% lo incrementó. El informe destaca que el empleo no anticipa la crisis, sino que la confirma, ya que los ajustes se producen cuando la caída de la actividad ya está consolidada. Las empresas medianas concentran la mayor volatilidad, con niveles más altos de reducción de personal, mientras que las grandes muestran mayor estabilidad.
El relevamiento abarcó empresas de más de 20 sectores, con predominio de alimentos y bebidas (24%), metalúrgicos y agrocomponentes (10%) y servicios para la industria (7%). El 64% de la muestra corresponde a PyMEs y la mitad de las firmas relevadas tiene sede en el departamento Capital, seguido por San Justo (10%) y Tercero Arriba (8%), lo que evidencia una fuerte concentración en el área metropolitana.