En el marco del Seminario ACSOJA realizado en la Bolsa de Cereales de Rosario, el presidente de la entidad, Rodolfo Rossi, analizó la actualidad del cultivo y remarcó la necesidad de incentivar la tecnología, revisar la carga impositiva y modificar la ley de biocombustibles.
En el marco del Seminario ACSOJA, concretado en la Bolsa de Cereales de Rosario, todos los eslabones del sector se reunieron para debatir el presente y el futuro de la oleaginosa. En una entrevista brindada durante el encuentro, el presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), Rodolfo Rossi, destacó que el evento permite que todos los actores expresen sus inquietudes, generalicen los debates, aporten ideas e innovaciones y planteen el futuro de la actividad.
La apertura del encuentro estuvo a cargo del sector de la ciencia y tecnología, para luego dar paso al transcurso de los demás eslabones que componen la cadena: la producción, los insumos, la comercialización, la industria y la exportación, contando con representantes de alto nivel en cada uno de ellos. Al ser consultado sobre en cuál de estos sectores se debe poner mayor foco este año, Rossi enfatizó: «En todos. Toda la cadena tiene sus temas como para mejorar en este país».
Ejes de mejora para cada eslabón
De acuerdo con lo expresado por el titular de ACSOJA, existen prioridades claras para optimizar el funcionamiento del sector en la Argentina:
- Ciencia y tecnología: Se requiere invertir más en esta área.
- Producción: Los productores necesitan tener menos retenciones para poder producir más y mejor.
- Insumos: Deben contar con mejores condiciones económicas y acceso al crédito para trabajar, considerando que generan innovación de manera constante.
- Comercialización: Rossi señaló que es bastante fluida en el país, aunque advirtió que existen muchas herramientas disponibles que no se están aprovechando como se debería.
- Industria: El dirigente recordó que el sector fabril arrastra una capacidad ociosa que, si bien disminuyó, todavía puede seguir creciendo.
Agenda técnica, comercial y logística
Entre los temas centrales de la coyuntura, el presidente de ACSOJA subrayó la urgencia de promover la fertilización en el cultivo de soja, lo cual definió como «una carencia». Asimismo, ponderó el trabajo en torno a las semillas, destacando de manera positiva la existencia de una mesa de trabajo integrada por productores y obtentores.
En el plano impositivo, Rossi reiteró que se trata de un factor central debido a que «es lo que nos quita mucha competitividad». Por otra parte, hizo hincapié en una problemática que trasvasa a la soja y afecta a todo el sector agropecuario: el tema logístico y los caminos rurales, llegando hasta la hidrovía. Respecto a esta última, calificó como una «buena noticia» la reciente concesión otorgada a una empresa, recordando que por dicha vía fluvial sale el 80% de la producción argentina del sector agroindustrial.
Biocombustibles y la competencia con Brasil
El sector de los biocombustibles ocupó un lugar destacado en el análisis del dirigente, quien planteó la necesidad de cambiar la actual legislación. «Poder cambiar una ley que realmente no es buena, permitiendo la libre competencia», afirmó. A su vez, manifestó el deseo de que se vuelvan a abrir los mercados para el biodiésel argentino, apuntando que las exportaciones se cerraron tanto en Europa como en los Estados Unidos, afectando los planes de venta externa que se tenían.
Finalmente, Rossi se refirió al crecimiento de Brasil, un camino que, según indicó, ya se preveía en los distintos eventos y mercados de soja organizados a lo largo del tiempo en la Bolsa de Comercio de Rosario. «Siempre hablamos de un Brasil que iba a ser el principal país productor», analizó.
Explicó que el vecino país no solo lidera en área, sino que está aplicando al máximo la tecnología necesaria. Pese a que Brasil enfrenta problemas de competitividad como los fletes, la implementación de leyes de biocombustibles —similares a las de Estados Unidos— ha impulsado un mayor volumen de molienda (crushing) en sus plantas. Esto genera un exceso de proteína o harina de soja; y aunque el consumo por parte de la producción animal se duplicó en los últimos 20 años, dicho crecimiento ahora es más lento, lo que genera una mayor disponibilidad de harina que Brasil comenzará a exportar.