El certamen volvió a posicionar la importancia del sector ganadero y los beneficios nutricionales de la carne en el ámbito escolar. Daniel Urcía, presidente de FIFRA y referente del concurso, destacó el valor educativo de la propuesta. Por su parte, la directora Ana Montibeller relató el trabajo de la escuela rural rionegrina que obtuvo el primer premio.
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó adelante la cuarta edición del certamen nacional “Fans de la Carne Vacuna”, una iniciativa impulsada desde su comisión de promoción interna que busca integrar la cadena de valor ganadera y la importancia de la proteína animal en el ámbito escolar.
Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) e integrante del IPCVA, explicó el propósito de trabajar con preadolescentes y la repercusión institucional del programa. Por su parte, Ana Montibeller, directora de la Escuela N° 178 de la localidad rionegrina de Luis Beltrán, aportó la mirada docente y el impacto directo que el concurso generó en la comunidad educativa tras resultar ganadores del primer premio.
La mirada institucional: nutrición, economía y creatividad en las aulas
Daniel Urcía destacó la consolidación de este espacio federal que articula contenidos de nutrición, historia y geografía de forma lúdica. Según señaló el directivo, la iniciativa responde a la necesidad de difundir las propiedades de la proteína animal para el desarrollo físico e intelectual, citando estudios del Hospital Garrahan sobre el impacto negativo que la falta de consumo de proteína animal provoca en el desarrollo cognitivo infantil y en las madres gestantes.
En materia económica, Urcía contextualizó la magnitud de la ganadería en el país, destacando que el sector mueve un capital estimado en 20.000 millones de dólares por año. Además de la teoría en las aulas, ponderó el impacto del concurso en el terreno práctico, impulsando visitas extracurriculares a campos, carnicerías y frigoríficos.
Respecto a la evaluación técnica de esta edición, Urcía valoró especialmente el desempeño del establecimiento galardonado: “Una característica este año del equipo ganador fue que, siendo creativo, con recursos escasos pero con un trabajo bien armado y producido, se puede llevar el primer premio. Hemos visto trabajos de escuelas multigrado de lugares muy remotos que te ponen muy feliz.”
Urcía ratificó que el objetivo de poner en conversación el trabajo ganadero se está cumpliendo, con la expectativa de continuar multiplicando el número de establecimientos participantes en las próximas ediciones.
Del aula a la Exposición Rural: la vivencia de la Escuela N° 178 de Río Negro
La segunda parte de esta experiencia la encarna la comunidad de la Escuela Rural N° 178 de Luis Beltrán, un pueblo de entre 7.000 y 8.000 habitantes ubicado en el Valle Medio de Río Negro. Su directora, Ana Montibeller, relató que la participación surgió por iniciativa del equipo docente, adaptando la propuesta a la currícula escolar y sumando el acompañamiento de las familias.
Aunque la zona cuenta con un marcado perfil frutihortícola, los alumnos integraron la actividad ganadera local realizando salidas de campo al matadero municipal y a chacras vecinas dedicadas al engorde de animales.
Para el armado final del video, los estudiantes personificaron de manera lúdica distintos cortes de carne vacuna (como el matambre o el lomo). La directora detalló el entusiasmo de los niños durante el proceso: “Los chicos se motivaron muchísimo. Además de trabajar la parte teórica y los contenidos curriculares, hicieron salidas al matadero municipal y a chacras de engorde. Con ayuda de las familias se caracterizaron, por ejemplo, presentándose como ‘soy el lomo’ o ‘soy el matambre’, aprendiendo sobre la historia y la importancia de la carne de una forma integral que une teoría y práctica.”

Como premio por obtener el primer lugar, la delegación integrada por alumnos, docentes y directivos realizó un viaje hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para visitar el predio de la Sociedad Rural. Montibeller enfatizó el valor social y educativo del viaje, señalando que para la totalidad de los estudiantes significó su primera visita a la capital del país y una oportunidad única de tomar contacto con una realidad urbana totalmente nueva.