Alerta por enfermedades foliares en maíz: advierten que “no todo es achaparramiento” y llaman a monitorear Bipolaris y Mancha Blanca

En el marco del Congreso Internacional de Maíz, el fitopatólogo Roberto «Tino» de Rossi remarcó la importancia de mirar más allá del vector de la chicharrita. El impacto de las campañas húmedas, el riesgo de Bipolaris y Curvularia, y las estrategias de manejo sugeridas por la Universidad Católica de Córdoba.

En el marco del Congreso Internacional de Maíz, la sanidad del cultivo ocupó un lugar central en la agenda técnica. Aunque la atención del sector productivo ha estado focalizada mayoritariamente en el achaparramiento y el control de la chicharrita, especialistas advierten sobre el avance de otras patologías foliares potenciadas por las condiciones climáticas de las últimas campañas.

En diálogo durante el evento, Roberto «Tino» de Rossi, fitopatólogo del Laboratorio de Fitopatología de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), señaló que la estrategia del bloque sanitario fue hacer foco en que «no todo es achaparramiento» y analizar el panorama de enfermedades que cobraron fuerza tras dos campañas altamente húmedas.

El mapa de las patologías emergentes

De Rossi detalló las principales patologías foliares que requieren la atención de los productores de la región central y del norte del país:

  • Mancha Blanca: Fue una de las mayores preocupaciones en la última campaña. Producida principalmente por una bacteria a la que posteriormente se suma un hongo, provoca la desecación anticipada del cultivo.
  • Tizón por Bipolaris: Registrada desde el centro de Córdoba hasta el NEA y NOA. Históricamente se ubicaba en el tercio inferior de la planta sin generar mayor impacto, pero su presencia se intensificó notablemente a partir del cambio genético hacia materiales con mejor comportamiento frente al achaparramiento.
  • Curvularia: Presenta menor impacto general en el rendimiento que Bipolaris o Mancha Blanca, pero registró una alta incidencia (cantidad de plantas enfermas) en la última campaña, convirtiéndose en un problema severo en zonas como Santiago del Estero y Tucumán, con presencia más leve en el norte de Córdoba.

Cómo identificar el Tizón por Bipolaris y su impacto potencial

Según explicó el especialista de la UCC, el tizón común tradicional —la mancha grande amarronada— ha perdido relevancia frente al tizón por Bipolaris.

Para su correcta identificación en el lote, el productor debe observar manchas con un formato similar al tizón tradicional (marrón y terminada en punta), pero de un tamaño muy reducido, que normalmente no llega a un centímetro de largo. «En Brasil, donde Bipolaris es hoy la enfermedad foliar número uno debido a la alta susceptibilidad de sus híbridos y a la elevada presión del patógeno, se están midiendo pérdidas de rendimiento de entre 500 y 800 kilos por hectárea«, advirtió De Rossi.

Aunque en Argentina la enfermedad se encuentra en una etapa emergente y aún no se han medido pérdidas de esa magnitud por registrarse presiones más bajas, el técnico remarcó la importancia de mantenerse alerta.

Roberto «Tino» de Rossi, fitopatólogo presente en el Congreso Internacional de Maíz.

Estrategias de manejo y perspectivas climáticas

Las condiciones para el desarrollo de estas manchas foliares se incrementan con la acumulación de horas de mojado, lluvias y nubosidad. De Rossi advirtió que la continuidad de un contexto húmedo —reforzado por las proyecciones meteorológicas de un año bajo la influencia del fenómeno El Niño— mantendrá las condiciones favorables para estas patologías.

En cuanto a las herramientas de control, el especialista puntualizó los siguientes aspectos:

  1. Búsqueda de comportamiento genético: Es el foco principal sobre el cual trabajan actualmente las empresas y los fitopatólogos. Si bien en Curvularia ya se observaron diferencias de comportamiento en la campaña pasada, en Bipolaris aún se está evaluando la respuesta de los materiales.
  2. Abordaje sistémico de control: Refiriéndose a las presentaciones realizadas por especialistas de Brasil en el Congreso, se aclaró que no existe un tratamiento único o aislado. En el país vecino aplican un sistema integral que combina curasemillas específicos (aún no disponibles en Argentina) con aplicaciones secuenciales de fungicidas.
  3. Ingredientes activos: Para la realidad argentina, donde la problemática es emergente, el uso de ingredientes activos que han demostrado alta eficacia en Brasil representa una buena herramienta preventiva ante las presiones actuales.