Las lluvias y la amplitud térmica diezmaron la chicharrita, pero monitorear sigue siendo clave

Según un nuevo informe de la Red de Monitoreo de la plaga, las condiciones climáticas provocaron una contundente retracción de las poblaciones de chicharritas. No obstante, los expertos señalan que no hay que bajar la guardia.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis señaló que la combinación de lluvias abundantes y grandes amplitudes térmicas, provocó una nueva y contundente retracción de las chicharritas en las cinco regiones maiceras del país. Así, hoy, las condiciones respecto de la plaga son incluso mejores que las del año pasado esta altura, sobre todo en las zonas endémicas del NOA y NEA.

No obstante, los especialistas de la Red insisten en que es clave mantener un monitoreo activo y sistemático de Dalbulus maidis, eliminar los maíces voluntarios (“guachos”) para evitar el “puente verde” que le permita al vector y sus patógenos pasar de una campaña a la otra, y monitorear frecuentemente a la chicharrita en lotes con maíz de primera, desde la emergencia del cultivo, para detectar a tiempo una eventual aparición del vector y así tener chances de minimizar futuros daños definiendo estrategias de control.

En el NOA, las capturas promedio pasaron de 8,34 adultos por trampa durante la segunda mitad de septiembre a apenas 1,5 en la primera quincena de octubre, una reducción cercana al 82%. Además, el 62% de las localidades relevadas no registró ejemplares. Frente al mismo período de 2025, la presencia regional resultó 67% inferior. La evolución constituye una señal alentadora para una zona donde la circulación del vector exige especial atención.

En el NEA, la disminución fue todavía más pronunciada: el promedio bajó de 6,85 a 1,18 adultos por trampa, equivalente a una retracción aproximada del 83% entre relevamientos. El 67% de las localidades no presentó capturas, aunque persistieron focos puntuales. Esta distribución desigual confirma que los promedios regionales pueden ocultar situaciones locales de mayor exposición y que la ausencia de capturas en una zona no garantiza idénticas condiciones en establecimientos cercanos.

En el Litoral, el vector estuvo ausente en el 83% de las localidades, mientras que el resto tuvo la menor categoría de capturas. El promedio fue de 0,34 chicharritas por trampa, similar al del informe previo y algo inferior al nivel de hace un año.

En el Centro Norte, la proporción de sitios sin capturas aumentó del 75% al 86%, mientras que el promedio regional cayó tanto en la comparación intermensual como interanual: fue de 0,19 adultos por trampa, contra el 0,60 la segunda quincena de septiembre y el 0,35 de la primera quincena de octubre de 2025.

El Centro Sur mostró el escenario más favorable: el 98% de las localidades no registró chicharritas, con apenas 0,03 adultos por trampa muy similar al del relevamiento anterior y al del mismo período del año pasado.