AFAMAC advierte sobre la pérdida de dinamismo de la industria durante 2026. La falta de financiamiento competitivo y la cautela de los productores estarían condicionando la recuperación del sector.
La Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agro componentes de Córdoba (AFAMAC) presentó una nueva edición de su Monitor Estadístico, el cual señala que durante el tercer trimestre de 2026 la fabricación de maquinaria agrícola disminuyó un 21,7% interanual, mientras que la producción de agropartes retrocedió un 32,5%.
El balance de los primeros nueve meses del año también refleja diferencias entre ambos segmentos. Entre enero y septiembre, la producción de maquinaria agrícola acumuló una caída del 2,6% interanual, mientras que la de agropartes se desplomó un 32,8%. La contracción estuvo acompañada por una menor utilización de las instalaciones industriales: en el acumulado, la capacidad instalada utilizada se redujo 6,6% en la fabricación de máquinas, hasta el 65%, y 4,4%, hasta el 56,8%.
La facturación también mostró resultados negativos. En dólares, los ingresos totales de los fabricantes de maquinaria agrícola cayeron un 7,7% interanual durante el período enero-septiembre, mientras que los correspondientes a las empresas de agropartes disminuyeron un 22,2%.
Si se consideran los valores a precios constantes, las bajas fueron todavía mayores: 15,6% para maquinaria agrícola y 29% para agropartes. Estos indicadores reflejan la pérdida de dinamismo comercial de una industria vinculada estrechamente con las decisiones de inversión de productores y contratistas.
El mercado laboral tampoco quedó al margen de la retracción. En el acumulado de los primeros nueve meses, el empleo cayó un 2,2% en las empresas de maquinaria agrícola y un 3,7% en las de agropartes. La tendencia se profundizó en el tercer trimestre, cuando la comparación interanual mostró retrocesos del 4,2% y del 3%, respectivamente.
Desde AFAMAC señalaron que la falta de continuidad de líneas de financiamiento competitivas. El impulso que había generado la disponibilidad de crédito a mitad de año, perdió fuerza durante los meses siguientes. A esto se suma la rentabilidad limitada que atraviesa el sector agropecuario, una situación que lleva a productores y contratistas a evaluar con mayor cautela las compras de equipos que implican compromisos financieros de mediano y largo plazo.