Un informe técnico del INTA San Francisco advierte que más de la mitad de los tambos proyecta crecer en los próximos años, pero alerta que ese proceso exige gestión, profesionalización y liderazgo para evitar riesgos y sostener la eficiencia.
En la última edición de la Encuesta Sectorial Lechera del INTA (2022-2023), el 52% de los tambos consultados afirmó que se proyecta creciendo en el futuro. Solo un 8% dijo verse fuera de la actividad y un 40% estima que su situación se mantendrá estable. La pregunta que se abre, entonces, no es si habrá expansión, sino cómo crecerán esos tambos.
La Hoja de Información Técnica (HIT) elaborada por el Magíster Alejandro Centeno, jefe del INTA San Francisco, aporta una mirada profunda sobre los desafíos que implica aumentar la escala en la producción lechera. Según el especialista, existen dos caminos posibles: un crecimiento genuino basado en la eficiencia del rodeo —buenos índices reproductivos, baja mortandad, crianza adecuada— y otro impulsado por la compra de vacas o vaquillonas provenientes de otros establecimientos. En la práctica, ambos suelen combinarse, pero la clave está en la planificación. “La eficiencia te hace crecer en escala, pero la escala no te asegura la eficiencia”, subraya Centeno, reforzando que el crecimiento sin orden puede ser riesgoso y comprometer la sustentabilidad del sistema.
Escalar no es solo sumar vacas
Aumentar la capacidad productiva no implica únicamente más animales o más litros. Exige transformar la forma de gestionar, organizar y liderar la empresa; adecuar instalaciones; mejorar procesos internos y asegurar condiciones laborales dignas y seguras para las personas que trabajan en el tambo.
En esta línea, el informe identifica tres desafíos claves —todos vinculados al acto de delegar— que deben atenderse para transitar el crecimiento de manera eficiente y sostenible.
1. Registrar para saber dónde estamos
Antes de definir hacia dónde crecer, la empresa debe conocer con precisión su punto de partida. Esto requiere implementar un sistema ordenado de gestión de datos: qué se registra, quién lo registra, cómo y para qué.
Los datos solo adquieren valor cuando se transforman en información útil para tomar decisiones. Por eso, el autor insiste en la necesidad de personal capacitado y motivado, capaz de interpretar indicadores y trabajar junto a los asesores en el análisis periódico de la información.
Los indicadores de desempeño productivos, reproductivos, económicos y de gestión son herramientas indispensables para monitorear avances, detectar desvíos y ajustar el rumbo.
2. Crear una administración profesional
A medida que el tambo crece, la complejidad administrativa también lo hace. Tareas como compras, pagos, mantenimiento de maquinaria, control de insumos o relación con proveedores deben protocolizarse y delegarse.
Un mayor volumen de operaciones demanda una gestión económico-financiera rigurosa, que trabaje coordinadamente con contadores, asesores financieros y tributarios. Además, la dependencia creciente de insumos y servicios requiere fortalecer la logística y establecer vínculos de confianza con los proveedores estratégicos.
Ordenar la administración no es un detalle operativo: es una condición para sostener la rentabilidad y reducir vulnerabilidades.
3. Elegir al encargado adecuado
El crecimiento multiplica las áreas a supervisar: más superficie, más animales, más personal, más maquinaria. En este escenario, la figura del encargado o mando medio resulta central.
El informe destaca que el productor debe otorgarle a esta persona autoridad, recursos y autonomía, y acompañar su desarrollo con capacitación continua. La profesionalización del equipo humano es clave: los trabajadores que cuentan con responsabilidades claras, buena remuneración y oportunidades de formación muestran mayor compromiso y alineación con los objetivos de la empresa.
Construir una cultura organizacional sólida y un clima laboral positivo es fundamental para sostener el crecimiento y mejorar los resultados.
Mirada final: crecer para transformarse
El informe concluye que el crecimiento no debe medirse solo por el tamaño del rodeo o por la cantidad de litros producidos, sino por la capacidad del tambo para organizarse, aprender y evolucionar.
Gestionar información con criterio, profesionalizar los procesos internos y desarrollar a las personas son los pilares que convierten datos en decisiones, decisiones en acción y la acción en resultados sostenibles.
Crecer implica desafíos, pero también la oportunidad de construir sistemas lecheros más eficientes, sólidos y humanos. Cuando la estrategia, la gestión y el equipo están alineados, la empresa no solo crece: se fortalece y asegura su futuro.