El último trabajo elaborado por la entidad muestra un retroceso en la actividad avícola, que pasó de verde a amarillo, en un contexto donde persisten problemas de rentabilidad y fuertes contrastes entre producciones, tanto en el plano interno como en el comercio exterior.
El Semáforo de las Economías Regionales publicado pocos días atrás volvió a reflejar un escenario heterogéneo para las producciones agropecuarias del interior del país. El relevamiento registró 5 actividades en verde, 8 en amarillo y 6 en rojo, y mostró una desmejora respecto del mes anterior, con un único cambio de categoría: la actividad avícola, que pasó de verde a amarillo.
El informe analiza el desempeño de las economías regionales a partir de tres componentes: negocio, productivo y mercado. El componente de negocio evalúa la evolución de precios y costos, tanto mensual como interanual; el productivo mide el área, el stock y la producción; mientras que el de mercado observa el comportamiento del comercio exterior y el consumo interno.
Entre las actividades ubicadas en rojo se encuentran yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón. En la mayoría de estos sectores, CONINAGRO detectó un deterioro del componente de negocio, ya que los precios percibidos por los productores quedaron por debajo de la inflación y del incremento de los costos operativos, afectando la rentabilidad y limitando las posibilidades de recuperación.
En el extremo opuesto, las actividades en verde fueron bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel, que mostraron un buen desempeño económico. En estos casos, los precios crecieron por encima de la inflación, acompañados por indicadores productivos favorables y un comportamiento positivo de los mercados.
Por su parte, permanecieron en amarillo las actividades forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, a las que en esta edición se sumó la avicultura. Según el informe, estos sectores presentan señales mixtas, con precios que no logran sostenerse frente a la inflación, costos elevados y una demanda con escaso dinamismo, lo que deriva en procesos de recuperación más prolongados.
En el caso puntual de la actividad aviar, CONINAGRO explicó que el retroceso se vincula a un deterioro en los componentes de negocio y mercado. En los últimos 12 meses, los precios de carne aviar y huevos registraron una suba promedio del 16%, muy por debajo de la inflación (31%). Además, las exportaciones cayeron 13%, mientras que las importaciones aumentaron 12%. El consumo interno mostró apenas un leve crecimiento del 1%. En contraste, los indicadores productivos se mantuvieron positivos, con un aumento del 4% en el stock de aves y del 3% en la producción interanual.
El informe también incorpora una mirada de largo plazo. Desde que el Semáforo se publica mensualmente —hace más de diez años—, 8 de las 19 economías analizadas pasaron más de la mitad del tiempo en rojo. La vitivinicultura y los cítricos dulces encabezaron ese ranking, seguidas por la lechería, el arroz, la producción ovina, peras y manzanas y la papa. En contraste, las carnes bovina, porcina y aviar, junto con el complejo granario y el maní, mostraron una mayor estabilidad histórica.
En materia de comercio exterior, entre enero y noviembre de 2025 las economías regionales y actividades agropecuarias relevadas exportaron US$ 54.193 millones, un 65% más que el promedio de la última década, aunque con una fuerte concentración en el complejo granario, que explicó el 76% del total. Del lado de las importaciones, el total alcanzó US$ 3.145 millones, nuevamente dominado por el sector granario.
Finalmente, CONINAGRO destacó que, si bien algunas actividades mostraron fuertes crecimientos exportadores, la avicultura fue la única con una caída significativa, con un retroceso del 64% frente a su promedio histórico, reforzando las señales de alerta que encendió el Semáforo en esta edición.