En Villa María se realizó el cuarto y último encuentro del año sobre empresas de familia, organizado por INTA y Pylacor. La contadora Patricia Correa, directora de la sede local del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF), propuso una mirada estratégica para pensar el crecimiento, la toma de decisiones y la planificación del 2026 sin resignar los valores fundacionales.
Con la participación de empresarios y referentes del sector se desarrolló el cuarto y último encuentro del ciclo 2025 dedicado a las empresas familiares, una iniciativa impulsada por el INTA Villa María junto a Pymes Lácteas de Córdoba (Pylacor). El programa completo estuvo a cargo de la contadora Patricia Correa, directora de la sede Villa María del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF).
Bajo el eje “Decisiones difíciles: cómo profesionalizar sin perder la identidad”, la disertación propuso un espacio de reflexión sobre los desafíos que enfrentan las empresas familiares al momento de crecer, ordenar su gestión y proyectarse a futuro, especialmente en contextos donde el peso del fundador y la informalidad operativa siguen siendo determinantes.
“La gran pregunta es qué cosas muestran nuestra identidad y se reflejan en lo que hacemos, y qué necesitamos cambiar o implementar para que la empresa tenga mayor estructura y pueda crecer sin depender exclusivamente del fundador”, planteó Correa, al sintetizar uno de los dilemas más frecuentes del sector.
En ese sentido, remarcó que profesionalizar no implica resignar la esencia, sino identificar con claridad qué aspectos deben cuidarse y cuáles requieren transformación. Entre los valores a preservar, enumeró la historia familiar, la tradición productiva, la calidad del producto, la reputación construida, la cultura del trabajo y la cercanía con empleados y proveedores.
Por el contrario, advirtió sobre la necesidad de revisar prácticas habituales que terminan limitando el desarrollo de las organizaciones, como la concentración de decisiones en pocas personas, la falta de reuniones formales, la comunicación informal y la ausencia de procesos documentados. “Hacemos las cosas de determinada manera porque siempre se hicieron así, pero eso atenta contra la autonomía de los equipos y la posibilidad de crecimiento”, señaló.
Durante el encuentro, se hizo especial hincapié en la importancia de documentar procesos simples, definir roles y responsabilidades, implementar indicadores básicos de gestión y generar espacios sistemáticos de conversación. “El objetivo es que los puestos no dependan de una persona física, sino que la empresa tenga estructura y continuidad”, explicó la referente de IADEF.
De cara al cierre del año, Correa invitó a los participantes a detenerse y hacerse preguntas clave: qué decisiones se tomaron correctamente, qué errores se repitieron, qué logros se alcanzaron más por esfuerzo que por organización, qué aprendizajes dejó el año y qué pérdidas podrían haberse evitado con mejores procesos.
“Antes de finalizar el 2025 es fundamental tomarse un tiempo para reflexionar y planificar. Pensar qué debemos dejar de hacer, qué iniciar y qué queremos construir para los próximos años”, sostuvo. En esa línea, remarcó que alinear las decisiones futuras con la identidad de la empresa es el camino para proyectar un 2026 con propósito.
El ciclo de encuentros cerró así su agenda anual, dejando como mensaje central que profesionalizar no es perder identidad, sino “darle futuro a lo que se construyó con tanto esfuerzo, cuidando lo que somos mientras construimos lo que queremos ser”.