En diálogo con Cadena de Valor TV, el economista y empresario pyme Gustavo Lacha Lazzari sostuvo que el reciente repunte inflacionario responde a factores transitorios dentro de un proceso de reconstrucción económica. Proyectó una desaceleración desde marzo y destacó el avance de la Ley de Modernización Laboral como una herramienta indispensable para reducir la litigiosidad y mejorar la previsibilidad del empleo.
En el marco de la Fiesta Nacional del Trigo, el economista y empresario pyme Gustavo «Lacha» Lazzari analizó en Cadena de Valor TV el escenario económico bajo la administración de Javier Milei y planteó una lectura técnica sobre el reciente repunte inflacionario y el impacto de la Ley de Modernización Laboral.
Su diagnóstico es claro: el proceso actual debe entenderse como parte de una etapa de “reconstrucción” económica, con tensiones propias de una transición estructural.
Inflación: un fenómeno explicable y no creciente
Frente a la suba registrada en enero, Lacha Lazzari descartó que se trate de un proceso inflacionario descontrolado y sostuvo que responde a factores puntuales y previsibles.
Según explicó, hasta diciembre la inflación tenía una composición clara: el promedio general estaba impulsado principalmente por la suba de los servicios por encima de los bienes. En ese contexto, los precios de bienes mostraban mayor estabilidad.
En enero, con los servicios desacelerándose, muchas empresas aprovecharon para recomponer márgenes tras un segundo semestre con rentabilidades deterioradas. Esa recomposición coincidió con un diciembre comercial mejor de lo esperado, lo que permitió convalidar aumentos.
“El Gobierno está comprando dólares, hay más pesos en la calle y esos pesos convalidan precios”, sintetizó, remarcando que el fenómeno tiene lógica monetaria y no responde a un quiebre del programa económico.
De cara a los próximos meses, proyectó un escenario de estabilización a partir de marzo, con un eventual coletazo en febrero. El argumento central es que el salario es finito: si los servicios absorben mayor proporción del ingreso, los bienes enfrentan un techo natural de demanda.
Para el economista, la inflación tenderá a ser decreciente en el año, aunque advirtió que no se alcanzarán niveles cercanos a cero en el corto plazo. “Es un proceso técnico esperable en medio de una reconstrucción”, señaló, diferenciando el análisis económico de la discusión política.
Ley de Modernización Laboral: avance relevante contra la litigiosidad
Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue su respaldo a la Ley de Modernización Laboral. Lacha Lazzari la calificó como “muy positiva” y destacó que, aunque no elimina completamente la industria del juicio, introduce avances significativos.
La norma —según su análisis— redefine bases de cálculo indemnizatorias, delimita quiénes pueden iniciar acciones judiciales y reduce incentivos a la litigiosidad. No implica una baja de impuestos laborales, aclaró, ya que eso requeriría previamente una reforma previsional.
También valoró que la ley formaliza prácticas habituales en el mundo pyme, como el fraccionamiento de vacaciones y la organización flexible de jornadas, que anteriormente podían incrementar contingencias en caso de conflicto.
“Reconoce cosas que ya se hacían, pero que fuera de la legalidad te podían aumentar la indemnización”, explicó. Para el empresario, el consenso político relativamente amplio que tuvo la norma refleja que incluso sectores sindicales reconocen la inviabilidad del esquema anterior.
En su visión, la reforma actual no es el punto óptimo, pero sí un paso concreto hacia un mercado laboral más previsible y menos distorsionado por la litigiosidad.
Reconstrucción con reformas
El eje conceptual que atravesó toda la entrevista fue la idea de reconstrucción. Para Lacha Lazzari, el proceso económico actual debe evaluarse en esa clave: ordenar precios relativos, recomponer márgenes, normalizar el crédito y avanzar en reformas estructurales.
“Si el Gobierno estuviera de brazos cruzados, sería preocupante. Pero como está haciendo reformas, esto va a evolucionar para mejor”, concluyó.
Desde su perspectiva, la estabilidad inflacionaria y la modernización laboral son condiciones necesarias para que la economía deje atrás la transición y consolide un sendero de crecimiento productivo.