Gustavo Torre, presidente de la Cámara de Empresarios Lecheros de Córdoba, hizo un balance del último año y anticipó los principales desafíos del sector: precios relativos desfavorables, pérdidas productivas por el clima y la necesidad de avanzar hacia un esquema de comercialización de la leche por sólidos.
La actividad lechera de Córdoba cerró el 2025 con buenos niveles productivos, aunque con señales de alerta en materia de rentabilidad y condiciones estructurales. Así lo señaló Gustavo Torre, presidente de la Cámara de Empresarios Lecheros de Córdoba, en diálogo con Cadena de Valor TV, donde realizó un balance del año y analizó el escenario que se abre de cara a 2026.
Según explicó, el año pasado comenzó con precios relativamente favorables y con una recuperación de la producción luego de la crisis atravesada en 2024. Sin embargo, hacia mediados de 2025 el valor de la leche se mantuvo prácticamente estable, mientras que los costos -especialmente aquellos dolarizados- crecieron muy por encima del ritmo de la devaluación mensual, afectando la rentabilidad de los tambos.
“Hay un problema de precios relativos dentro del sector lechero. El precio de la leche es bueno, pero cuando hay que convertirlo en bienes durables o en capital de trabajo, se necesitan una vez y media o hasta dos veces más litros para sostener y renovar el parque de equipos”, advirtió Torre. En ese contexto, si bien se recuperaron niveles productivos similares a los de dos años atrás, la aparición de excedentes de leche terminó presionando los ingresos del sector primario.
Pensando en el futuro inmediato, el dirigente señaló que la producción lograda en 2025 podría sostenerse en 2026 gracias a las inversiones realizadas y, en principio, a las condiciones climáticas. No obstante, el nuevo año comenzó con dificultades: en las últimas semanas se registró una caída productiva cercana al 10% como consecuencia del clima, con realidades muy dispares según la zona y el sistema productivo dentro de la cuenca de Villa María.
A pesar de este contexto, Torre destacó que entre los productores asociados a la cámara persiste la decisión de seguir invirtiendo. “Las vacas están y hay que trabajar en bienestar animal, en tecnologías más finas de alimentación y nutrición, y en equipamiento”, señaló. El principal obstáculo, remarcó, es la ausencia de financiamiento adecuado: no existen líneas en dólares para la producción y las opciones en pesos presentan tasas elevadas que condicionan la toma de decisiones.
Uno de los ejes estratégicos que la cámara busca impulsar en 2026 es la transformación de la leche líquida en productos de mayor vida útil, como leche en polvo entera o quesos duros. En ese sentido, Torre destacó el reciente relanzamiento del queso Olayón, con certificación de origen y un protocolo de fabricación que apunta a estandarizar el producto y acercar la industria a las zonas de producción, con una mirada puesta en los mercados internacionales.
En paralelo, la entidad promueve un cambio estructural en la forma de comercializar la leche: avanzar hacia un esquema de pago por sólidos en lugar de por litros. “Eso es positivo para todos los actores de la cadena. Si el productor sabe cuántos sólidos tiene su leche, sabe cuánto va a cobrar, y eso genera previsibilidad”, explicó Torre. Además, subrayó que este sistema permitiría reducir costos de flete y otros gastos asociados.
Si bien reconoció que aún predomina una lógica de valorización por volumen, el presidente de la cámara señaló que algunos productores ya están negociando por sólidos y han logrado mejores resultados económicos. “Dentro de nuestros asociados hemos hecho estudios de valoración según los sólidos producidos y creemos que este año vamos a profundizar ese sistema, aprovechando un mejor diálogo con la industria”, concluyó.