Aunque las condiciones de suelo y climáticas son excelentes, los costos, en especial de los fertilizantes, hacen inviable la siembra en muchas zonas, según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario.
Pese a las mejores reservas de agua de la década, la intención para sembrar trigo en Argentina caería en unas 500.000 hectáreas debido a los costos, en especial el de la urea, lo cual limitarían la intención de siembra del cereal. Según indicó Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en su primer pronóstico de siembra de trigo 2026/27.
De todas formas, de materializarse un área de 6,66 millones de hectáreas, se estaría frente a la 5ta. mayor siembra de los últimos 17 años. “O sea, luego de la mayor área de los últimos 15 años para el 2025/26, el trigo podría ver recortada su área en un 7% interanual para la 2026/27”, indica la entidad.
Al analizar los perfiles en los dos metros de suelo, surge que las condiciones actuales para Argentina son mejores que en mayo del 2021, año que se toma como referencia para esta década en lo que es arrancar con muy buenas condiciones de siembra.
En aquella campaña, 6,9 millones de hectáreas y una cosecha de 23 millones de toneladas habían sido marcas históricas, que quedaron pulverizadas durante la última temporada récord, en la que se lograron 7,16 millones de hectáreas y 29,5 millones de toneladas. “Pero más allá de eso, el escenario de arranque del 2021 para el trigo era mejor que el de hace un año atrás, y el escenario actual es mejor todavía”, insiste la BCR.
Particularmente, la urea está alrededor de U$S 1.000 por tonelada, valor similar a mayo de 2022, pero en ese año el valor del trigo estaba cerca de U$S 350, muy lejos de los U$S230 actuales.
También las condiciones económicas eran muy distintas: “los problemas productivos de alguna manera se podían compensar con la situación financiera de aquel entonces. Ahora, no”, señalan los técnicos. En este contexto, no sólo caería la intención de siembra, sino que también se proyecta un fuerte recorte en fertilización que impactará en los rindes de Argentina.
Si bien se puede tomar un rinde promedio nacional de 30,5 qq/ha, por la menor utilización de tecnología se toma 29 qq/ha, y restando 250.000 hectáreas (como no cosechadas), el horizonte productivo nacional, con un clima normal, estaría en el rango de 18 a 19 millones de toneladas.
“Este guarismo representa más de 10 millones de toneladas menos que en la reciente campaña 2025/26”, advirtió la BCR.
Las mayores caídas de área se esperan en la región central del país y en Buenos Aires. En la región núcleo el recorte sería del 17%, equivalente a 300.000 hectáreas menos, mientras que en Entre Ríos la disminución alcanzaría el 18%. En el sudeste bonaerense, tradicional bastión triguero, técnicos consultados anticipan una reducción del 20% frente al avance de cultivos como cebada forrajera, colza y carinata.
En el resto de Córdoba, los departamentos de Marcos Juárez y Unión se toman en cuenta en la región núcleo se espera una caída del área triguera respecto del año pasado del 5 al 10% con una abrupta caída en fertilización.
En contraste, el norte argentino mostraría un comportamiento opuesto. Provincias como Chaco y Santiago del Estero proyectan un fuerte incremento del área sembrada con trigo, impulsado por la disponibilidad de agua y la necesidad de sostener rotaciones frente al temor por la chicharrita y el gusano cogollero en maíz.